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NOTICIAS

RESEÑA: La medicina para el dolor, Teatro Garrick ✭✭✭✭

Publicado en

Por

danielcolemancooke

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Kenneth Branagh y Rob Brydon en The Painkiller. Foto: Johan Persson The Painkiller

Garrick Theatre

4 estrellas

Reserva ya La compañía teatral de Kenneth Branagh ha sido una valiosa incorporación al West End en los últimos meses, y su aclamada producción de Cuento de invierno el año pasado fue la primera de muchas propuestas que pintan de lo más prometedoras.

The Painkiller, una adaptación de Sean Foley de una farsa francesa, es una elección poco habitual, especialmente para Kenneth Branagh, más asociado a épicas shakesperianas que al payaseo cómico. Se ha actualizado ligeramente desde su última temporada en Londres (hay incluso una referencia a «Netflix and chill»), aunque la premisa general sigue siendo la misma.

Brian (Rob Brydon) es un fotógrafo desesperado, que planea suicidarse porque su esposa le ha dejado por su psiquiatra. En la habitación de hotel contigua está Ralph (Branagh), una especie de agente secreto que utiliza su habitación para llevar a cabo un asesinato por encargo de forma discreta. Tras oír un alboroto en la habitación de al lado, Ralph se ve obligado a intervenir, dando paso a la inevitable farsa cuando le inyectan el tranquilizante que estaba destinado a Brian.

La propuesta, con dos actores en una habitación de hotel, me recordó mucho a The Mentalists, que se representó a apenas unos metros, en el Wyndham, el año pasado. Si aquel vehículo para lucimiento de Stephen Merchant me dejó algo frío, esto es mucho más afilado y divertido, sobre todo gracias a las interpretaciones excepcionales de sus dos protagonistas. A pesar de unos primeros diez minutos increíblemente oscuros, una vez establecida la premisa, la obra no mira atrás y ofrece una farsa ágil y muy disfrutable.

Rob Brydon, Kenneth Branagh y Claudie Blackley en The Painkiller. Foto: Johan Persson

Kenneth Branagh ofrece una sorprendente clase magistral de comedia física como Ralph, arrancando grandes carcajadas pese a pasarse la mayor parte de la obra sin poder hablar. Es, como cabía esperar, excelente interpretando al agente secreto impecable y seductor, pero su movimiento y su sentido del tempo también son extraordinarios, y despliega un timing cómico afiladísimo. Ver a uno de los mejores actores de nuestra generación entregarse a la comedia de tortazos casi vale por sí solo el precio de la entrada.

Rob Brydon está igual de hábil como el entrañablemente triste Brian. El personaje resulta simpático pero, en el fondo, es trágico, y Brydon equilibra a la perfección ambos rasgos para construir una interpretación creíble. La química entre estos dos personajes es clave para el éxito de la obra, y Brydon y Branagh son un auténtico placer de ver juntos. Hay una soledad compartida entre los personajes, pese a sus distintos orígenes, y queda transmitida con gran delicadeza a pesar del caos que estalla a su alrededor.

Kenneth Branagh y Mracus Fraser en The Painkiller. Foto: Johan Persson

Entre el reparto secundario, suelo ser muy fan de Alex MacQueen, pero no me resultó del todo creíble como el psiquiatra de mal genio, muy dado a peroratas a gritos. En cambio, Mark Hadfield firma un excelente trabajo como el portero amanerado, cada vez más desconcertado por sus huéspedes.

Al ser una farsa, hubo la mezcla habitual de gente cayéndose, chocando contra paredes y pantalones bajándose. El diálogo era lo bastante agudo como para mantener el interés; aunque, eso sí, hubo un tramo en la parte central en el que casi alcanzó niveles de exceso slapstick al estilo de The Play That Went Wrong.

Alex Macqueen y Rob Brydon en The Painkiller. Foto: Johan Persson

Con todo, en general fue muy entretenida; no voy a destripar nada, pero algunos números físicos (normalmente con Branagh de por medio) hicieron que el público se viniera abajo y más de uno acabara sin aliento.

La escenografía de Alice Power funciona muy bien para mostrar la monotonía de muchos hoteles modernos, con dos habitaciones una junto a la otra y, aun así, ofreciendo al público líneas de visión eficaces. La dirección de Sean Foley también es excelente, exprimiendo hasta el último centímetro de comedia de su propio texto.

The Painkiller es, sin duda, una de las apuestas más arriesgadas de la temporada de Branagh, pero es un riesgo que sale a cuenta. Con las noches oscuras aún por delante, ofrece una velada estupenda con algunos de los mejores actores de Gran Bretaña. ¿Qué más se puede pedir?

The Painkiller se representa como parte de la temporada Plays At The Garrick hasta el 30 de abril de 2016

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