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RESEÑA: Goosed, Royal Vauxhall Tavern ✭✭✭✭
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Por
markludmon
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Mark Ludmon queda deslumbrado por la nueva panto reluciente y desvergonzada en la Royal Vauxhall Tavern
Goosed
Royal Vauxhall Tavern
Cuatro estrellas
El cuento clásico de Mother Goose recibe más giros que un contorsionista jugando al Twister en la nueva pantomima, Goosed, en la Royal Vauxhall Tavern. Está repleta de comedia a lo grande, picantes dobles sentidos, tonterías y esa interacción con el público que tanto disfruta la gente en una panto festiva, pero esta desde luego no es para niños.
Escrita por Tim Benzie y Paul Joseph, es una montaña rusa por el ambiente de los clubes: un mundo de polis enfundados en cuero, twinks tecleando en Grindr y hadas con lengua afilada. Mother es la jefa de la Goose Tavern en la lejana Vauxhall-landia que, junto a su apuesto pero algo corto de luces gerente de bar Jack, intenta idear nuevas formas de atraer a la clientela. Están a punto de enfrentarse a una nueva competencia: la malvada Kelly-Anne Con-Witch, de tono verdoso, que planea abrir el nuevo club Embassy a tiempo para la visita inaugural del presidente Hump desde AmerikeeLand. El Hada Lamé parece tener la respuesta con su versión del “huevo de oro” de Mother Goose, pero, como es lógico, no todo sale según lo previsto.
La trama bebe de la propia historia de la Royal Vauxhall Tavern, que ha tenido que plantarse ante las amenazas de los promotores mientras cerca comienzan las obras de la nueva Embajada de Estados Unidos; aun así, pese a algún chiste interno, no hace falta ser habitual del RVT para disfrutar del espectáculo. Está salpicado de referencias de actualidad y cultura pop, y destaca el villano magnífico, de esos para abuchear a gusto, inspirado en la asesora de Trump Kellyanne Conway. Los chistes llegan rápidos y afilados como un lanzador de cuchillos con Red Bull. A veces, el ingenio es tan fino que la carcajada —o el gemido— tarda un segundo en caer, pero el ritmo no afloja y la comedia a quemarropa sigue adelante.
Con una energía tremenda y un gran sentido del timing, cuenta con un reparto talentoso encabezado por Robert McNeilly como la fabulosa Mother Goose, espléndida con su barba poblada y sus vestidos deslumbrantes; junto a un Richard Watkins encantadoramente ingenuo como Jack, y la estrella de cabaret Topsie Redfern, que firma una interpretación soberbia —y, como suele, impecable— como la villanesca Kelly-Anne Con-Witch. Alan Hunter se lo pasa en grande como Finn, el interés amoroso de Jack enfundado en cuero, mientras que Faye Reeves a menudo se roba el show como un hada que reparte purpurina, alegría y gruñonería a partes iguales.
Con un buen puñado de canciones repletas de gags bajo la dirección musical de Aaron Clingham, la panto está dirigida con pulso por Tim McArthur, que mantiene el caos del género bajo un control elegante. De algún modo, todo sucede en el diminuto escenario de la Royal Vauxhall Tavern —donde el camerino es el baño de caballeros—, con un decorado creativo y centelleante diseñado por Arron Cooke y un vestuario glorioso de Bourgeoisie of Cut A Bitch Designs. Y, gracias a “la magia del teatro”, todo se une en un espectáculo muy divertido, a menudo subido de tono y siempre un auténtico placer.
En cartel hasta el 4 de enero de 2018
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