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RESEÑA: Just Jim Dale, Vaudeville Theatre ✭✭✭✭✭
Publicado en
29 de mayo de 2015
Por
stephencollins
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Mark York y Jim Dale Just Jim Dale: Still Carrying On
Vaudeville Theatre
28 de mayo de 2015
5 estrellas
Da auténtico gusto poder contar que nadie —niños, adultos, escépticos del teatro o amantes del teatro— debería dudar en hacerse con una entrada para el fenómeno unipersonal que es Just Jim Dale, ahora en el Vaudeville Theatre tras lo que solo puede describirse como una deslumbrante noche de prensa. Figuras del mundo teatral, críticos, fans y público parecían estar todos de acuerdo: Jim Dale es un intérprete extraordinario.
La pieza está escrita por el propio Dale y es en parte autobiografía, en parte music hall, en parte evocación, en parte musical… y, en conjunto, finamente calibrada y medida a la perfección. El director Richard Maltby Jr. se asegura de que el ritmo no decaiga y de que haya variedad e interés en todo momento.
Mark York está soberbio al piano: el contrapunto irónico perfecto y, además, un músico magistral que acompaña con pericia el paseo por la “lista de éxitos” de Dale: Me And My Girl, The Lambeth Walk, There Is A Sucker Born Every Minute, Colours Of My Life, The Museum Song y, por supuesto, el éxito mundial que Dale coescribió con Tom Springfield, Georgy Girl. York se muestra seguro en todos los estilos y mantiene a Dale a flote sobre un mar de melodías nostálgicas. Una delicia.
Dale, que cumplirá 80 años en agosto, tiene la energía y el físico de alguien de la mitad de su edad. Está en una forma asombrosa, regalando andares disparatados y bailando pasos complicados con soltura y estilo. La fisicidad de su comicidad sigue siendo tan afilada como en aquellos días de euforia en los que protagonizó 11 películas de la saga Carry On.
No sorprende que haya ganado premios Grammy y Audie por su trabajo con audiolibros, porque su voz sigue siendo asombrosamente flexible y resonante, y puede imitar a personas reales y crear voces de personajes desatadas con una facilidad segura y convincente. De Michael Caine a Kenneth Williams, y con una historia conmovedora sobre un encuentro en un ascensor con un hombre muy bajito entre medias, Dale utiliza la voz para establecer atmósfera y carácter del mismo modo que Mozart usa las notas musicales: sin esfuerzo y con una chispa de puro genio.
Contar más sobre el contenido sería un spoiler de los imperdonables. Lo bello, lo encantador, lo glorioso aquí es escuchar a Dale contar su historia con inteligencia y con enorme oficio.
No hay nada que mejorar. Una estrella de talla mundial, material de primera, una puesta en escena sencilla pero eficaz, un acompañamiento musical maravilloso, una iluminación soberbia (Nick Richings) y una relación cercana, cálida y cautivadora entre la estrella y el público.
No hay nada de “just” en Jim Dale. Es uno de los últimos grandes genios de la comedia, consumado y completísimo. Si te interesa mínimamente la vida o la risa, corre al Vaudeville y consigue un asiento.
Solo un babuino ciego, sordo y mudo no lo pasaría en grande en compañía de Dale en este espectáculo.
RESERVAR ENTRADAS PARA JUST JIM DALE - LA TEMPORADA ESTARÁ EN CARTEL HASTA EL 20 DE JUNIO DE 2015
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