NOTICIAS
RESEÑA: Sh*t Faced Showtime, Teatro Leicester Square ✭✭✭✭
Publicado en
7 de septiembre de 2018
Por
sophieadnitt
Share
Sophie Adnitt reseña la última producción de Magnificent Bastards, Sh*t-Faced Showtime - Oliver With A Twist, en el Leicester Square Theatre.
Foto: Rah Petherbridge Sh*t-faced Showtime: Oliver With a Twist Leicester Square Theatre
Cuatro estrellas
Alejándose de sus raíces shakesperianas empapadas de alcohol —por las que son de sobra conocidos—, Magnificent Bastard Productions (un nombre increíble, todo hay que decirlo) se adentra en el terreno del teatro musical con su Sh*t-faced Showtime: Oliver With a Twist. Tras su paso por el Edinburgh Fringe, vuelve —muy acertadamente— a la capital.
La premisa es sencilla: cuatro horas antes de que se levante el telón, un miembro del reparto, el “afortunado”(más o menos), empieza a beber y sigue bebiendo hasta quedar, bueno… hecho polvo. Y como la función debe continuar, esa persona hace lo imposible por abrirse paso a trompicones, entre risitas, eructos y, posiblemente, algún vómito, a lo largo de una versión de una hora de Oliver!.
La “víctima” de esta noche es la actriz Jessica Hern, que se enfrenta al papel protagonista a lo Dame Maggie Smith (sí, sí, sigue la broma). Con varios gin-tonics encima, Hern hace su primera entrada sonriendo con descaro sobre su cuenco de gachas. A partir de ahí, es un filón cómico constante: ya sea llamando “maleducado” a Bill Sikes por golpear a Nancy o lanzándose a números musicales improvisados.
Sus compañeros de reparto están a la altura y se convierten en auténticos maestros de la improvisación, remando para encajar las aportaciones cada vez más disparatadas de su compañera al guion. Intentando mantener un mínimo de orden está el maestro de ceremonias de la noche, Alan McHale, que presenta la velada y además interviene con brillantez cuando la cosa se va un poco de madre. También reparte, por precaución, un cubo a la primera fila al inicio, lo que deja perfectamente claro el tono de la noche.
Lo que sigue son sesenta minutos de caos absoluto. Los compañeros de Hern asumen la frenética tarea de mantener la función en pie mientras ella, encantada de la vida, va de escena en escena tambaleándose, y mantiene al público desternillado con sus comentarios e interrupciones etílicas. Dicho sin rodeos: es de una gracia tremenda. Es simple, es bobo, pero es innegablemente, muy, muy divertido.
Sh*t-faced Showtime es, hay que admitirlo, una criatura extraña: toma prestadas canciones de Les Mis, Sweeney Todd y demás a diestro y siniestro, dejando poco tiempo para los números del propio Oliver!. Y aun así, los primeros compases de cada tema provocan carcajadas de reconocimiento entre el público, muchos de los cuales seguramente se considerarían muy teatreros. Salvo una reescritura milenial de ‘Who Will Buy’, cuyos chistes no terminan de cuajar, es un espectáculo construido con inteligencia: lo bastante ligero y desenfadado como para garantizar una noche redonda.
Tan entretenido en sobrio como después de un par de copas, Oliver With a Twist mantiene vivo el legado de Sh*t-faced con funciones disparatadas, pero desternillantes, que te dejarán llorando de risa.
RESERVA ENTRADAS PARA SH*T-FACED SHOWTIME
Recibe lo mejor del teatro británico directamente en tu bandeja de entrada
Sé el primero en conseguir las mejores entradas, ofertas exclusivas y las últimas noticias del West End.
Puedes darte de baja en cualquier momento. Política de privacidad