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RESEÑA: The Great American Trailer Park Musical, Waterloo East Theatre ✭✭✭
Publicado en
Por
douglasmayo
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El musical The Great American Trailer Park
Waterloo East Theatre
18 de mayo de 2016
3 estrellas
A lo largo de los años he visto temáticas de lo más variopintas abrirse paso en los musicales, grandes y pequeños, pero The Great American Trailer Park Musical se lleva la palma por meter más cosas en un solo título que cualquier otro.
Embarazos histéricos, inhalación de disolventes, divorciadas en el corredor de la muerte, robo de bebés, abuso en la pareja, aventuras extramatrimoniales, asesinato, agorafobia… y aún no hemos empezado ni a rascar la superficie.
Todo transcurre en un parque de casas móviles de Florida llamado Armadillo Acres, donde un coro griego de rubias descerebradas hace de guía por el mundo del tráiler park americano. Es un universo donde la disfunción es la norma, y es divertidísimo.
The Great American Trailer Park cuenta con un reparto estelar, capaz de afrontar una partitura intensa y a pleno rendimiento. El coro griego, descarado y macarra, interpretado por Rosemary Ashe, Michelle Bishop y Jodie Steele, encaja a la perfección en esos papeles estridentes, molestos y chabacanos que son el corazón del musical. Ashe incluso se marca un momentazo a lo Jeremy Kyle en versión femenina que da justo en la diana.
Como Jeannie, que padece agorafobia, Jemma Alexander está sencillamente magnífica. Incapaz de salir de su caravana desde que le robaron a su bebé, es fácil sentir compasión por su situación. Alexander cuenta con una voz impresionante que se adapta de maravilla a esta partitura de country-rock.
Como Norbert, el marido de Jeannie, Adam Vaughan ofrece una interpretación sólida y constante de un hombre que intenta entender la situación de su esposa. Podemos considerarnos afortunados de que no lo repartieran en Billy Elliot, porque clava el papel vocalmente y, aunque le es infiel a su mujer, sigue resultando sorprendentemente comprensivo.
Josh Dever interpreta a Duke, un tipo de cuidado con un problema de inhalación de disolventes. Dever ofrece una actuación explosiva y está perfecto en un número llamado Road Kill, respaldado por el citado coro griego.
Sabrina Aloueche da vida a Pippi, una stripper con un corazón de oro que huye del maltrato doméstico. Aloueche suma otra gran voz femenina a un reparto ya de por sí potentísimo. Incluso cuando se convierte en una fulana que destroza hogares, al público le cuesta odiarla.
El director Kirk Jameson mantiene la función a un ritmo estupendo: no hay ni un momento aburrido. La coreografía de Rebecca Howell es pulida y se abre paso, con el contoneo justo, entre una atmósfera de kitsch de tráiler park. La escenografía de Anna Kelsey es minimalista, pero sitúa adecuadamente el escenario para todas las trastadas de Armadillo Acres.
En general, la banda está acertadísima, aunque hubo momentos en los que las voces se perdían cuando subía el volumen. Es un detalle menor, pero ojalá se pueda ajustar. La música y las letras de David Nehls tienden a mezclarse un poco en una primera escucha; un poco más de matiz y contraste, y algo menos de intensidad, no vendrían mal.
Es un espectáculo raro: sabes que no es brillante, pero tampoco es objetivamente malo; además, cuenta con un reparto magnífico que lo tiene claro y parece estar pasándoselo en grande, y esa diversión se contagia.
En el fondo, The Great American Trailer Park Musical es sencillamente demasiado simpático. No es un gran musical, ni falta que le hace: es una noche muy divertida con un reparto estupendo. Id en grupo, tomaos un par de copas de vino y disfrutad.
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