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RESEÑA: The Wild Party, The Other Palace ✭✭✭

Publicado en

22 de febrero de 2017

Por

alexaterry

Frances Ruffelle como Queenie junto al reparto de The Wild Party.

The Other Palace

20 de febrero de 2017

3 estrellas

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Tras su publicación en 1928, el poema narrativo de Joseph Moncure March, ‘The Wild Party’, fue prohibido por su historia de una velada desenfrenada, organizada por la vedette de vodevil Queenie y su amante maltratador, Burrs. En 2000, la adaptación musical de Michael John LaChiusa se estrenó en Broadway y ahora llega a The Other Palace, donde además inaugura oficialmente el teatro (antes conocido como St James).

‘The Wild Party’ vibra con descaro oscuro y una corrupción que se intuye a cada paso, y entre sus tramas aparecen interesantes debates sobre prejuicios; algo que, según Michael John LaChiusa, se siente “impulsado a abordar y cuestionar”. Con un reparto de primera, desfilan personajes manipuladores y tremendamente engreídos. La obra no presume de un argumento especialmente enrevesado ni de una narración pulida, pero sí despliega las personalidades de unos invitados que se ahogan en alcohol en plena Ley Seca de los años 20, y cuyas fachadas falsas se van desmoronando conforme avanza la historia. Al principio no terminé de engancharme; sucede tanto a la vez que, aunque resulta emocionante, también se vuelve bastante intenso, y mi cabeza daba vueltas como la mañana siguiente a una fiesta en casa de Gatsby. No es hasta el final del primer acto cuando la cosa de verdad se calienta y todo cobra foco, cuando la compañía interpreta el número ‘Gin’, con Burrs de pie dentro de una bañera llena de licor cantando la voz principal, rodeado de fiesteros embriagados que se han despojado de la conciencia para entregarse a un desenfreno lujurioso. En ese momento, me entraron ganas de llevar una pluma en el pelo, beberme una botella de champán demasiado rápido y poner mi granito de arena en ese sórdido desmadre.

John Owen-Jones como Burrs y Victoria Hamilton Barritt como Kate junto al reparto de The Wild Party

John Owen-Jones (conocido por sus papeles como el heroico Jean Valjean y el enigmático Fantasma de la Ópera) encarna a un Burrs atormentado, empujado a la violencia por la promiscuidad de Queenie. Su voz es impecable y su estallido agresivo en ‘How Many Women in the World’, perfecto. Frances Ruffelle, la Eponine original de ‘Los Miserables’, aporta a Queenie una fragilidad y una torpeza elegante que funcionan muy bien para un personaje al borde de la autodestrucción.

Gloria Obianyo y Genesis Lynca se adueñan por completo del dúo de los “hermanos” D’Armarno siguiendo la dirección de Drew McOnie. De hecho, se me olvidó que eran dos mujeres interpretando a personajes de género opuesto, lo que hace que el breve momento de un “hermano” en topless resulte especialmente contundente, subrayando la capacidad de la sociedad para silenciar y aplastar a determinados grupos de personas.

Victoria Hamilton-Barritt como Kate en The Wild Party.

Victoria Hamilton-Barritt interpreta a Kate con una actitud arrolladora y una voz perfectamente moldeada para el rock y el jazz; ese áspero y ahumado lamento rockero que tanto eché de menos después de verla en ‘Murder Ballad’ está aquí en estado de gracia, y su ‘Black is a Moocher’ es para devorarlo. La mezcla bluesy de Hamilton-Barritt se adapta tanto a la partitura de LaChiusa como a la orquestación de Theo Jamieson, deslizándose por el pastiche jazzístico como mantequilla caliente.

En conjunto, el verdadero lucimiento de este montaje está en el equipo creativo, especialmente en el director y coreógrafo Drew McOnie, con una puesta en escena intensa y llena de actividad y unas rutinas elegantes pero imprevisibles; McOnie demuestra una visión singular y ha trazado la obra con inteligencia, porque no hay ni un rincón del escenario que quede vacío: siempre está ocupado por acción, un encuentro coqueto o un beso etílico con sabor a cigarrillo. El diseño de iluminación de Richard Howell es clásicamente sofisticado y el arreglo de Theo Jamieson tiene una vitalidad brillante y una espontaneidad saltarina.

Genesis Lynea y Gloria Obianyo como The D'armano Bros junto a Frances Ruffelle como Queenie en The Wild Party.

Aunque el ritmo vertiginoso de ‘The Wild Party’ mantiene la obra en compás y evita los baches, hubo momentos en los que no sabía dónde descansar la mirada. Estoy seguro de que se me escapó algo, porque siento que debería haberme enamorado. Aun así, me quito el sombrero ante la orquesta y el reparto, que desprenden una energía contagiosa. El nombre “Drew McOnie” se me ha quedado grabado como el de un director poderoso y un coreógrafo estimulante, y espero de verdad con ganas su próximo trabajo.

‘The Wild Party’ de Michael John LaChiusa se representa en The Other Palace hasta el 1 de abril de 2017.

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