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NOTICIAS

RESEÑA: Giles Terera y Amigos, The Pheasantry ✭✭✭✭✭

Publicado en

Por

julianeaves

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Giles Terera y amigos

The Pheasantry

27 de noviembre de 2016

5 estrellas

Fue un placer cruzarnos con Judi Dench –y compañía– de camino al selecto bar de cabaret subterráneo de The Pheasantry un par de domingos atrás, y una alegría comprobar que Giles Terera cuenta con un seguimiento tan estelar: se lo merece.  Es un artista de primera, y en esta breve residencia de tres noches no dejó de encadenar sorpresas y deleites.

Arrancó con una audaz versión a capela de ‘Feeling Good’, empezada en la oscuridad entre bambalinas y rematada con un estallido de color y luz al piano; de ahí pasamos –¿cómo no?– a ‘The Tale of the King’s Road Piano’, que a mí me suena mucho a tema de Leonard Cohen, pero que en realidad es de nadie menos que del propio Giles.  Después, el ambiente góspel se puso a tope con Clint Dyer y su armónica, abrazando –entre otras cosas– el viejo éxito de Harry Belafonte, ‘Matilda’, y un precioso fragmento de ‘What A Friend We Have In Jesus’.

Giles también escribe, y escribe muy bien: esta noche escuchamos su ‘Nicky’, una estupenda canción independiente, que se enlazó con ‘Grandma’s Hands’ de Bill Withers, acompañándose a la guitarra.  Lo genial de su número de cabaret es que nunca sabes por dónde va a salir: cada giro provocaba jadeos de sorpresa encantada, coronados con aún más entusiasmo cuando descubríamos lo bien que domina cada una de las habilidades que despliega.  El toma y daca con el público fue impecable también: desde recuerdos familiares, pasando por la actualidad, hasta el cotilleo del mundillo, a menudo conectado con su trayectoria.

Por ejemplo: nos adentramos en un terreno más subido de tono con el precioso blues de Robert Johnson, ‘Come On In My Kitchen’, y después –creo que desde ‘Ma Rainey’s Black Bottom’– llegó ‘Hear Me Talkin’ To You’.  Eso nos llevó a ‘Ramblin’ Man’ y, muy distinto, al ‘Raspberry Berret’ de Prince.  En un brillante cambio de registro, pasamos luego al corazón emocional de la primera parte de la velada, ‘Georgia’, una canción con la que Terera es capaz de hacerte llorar.

Justo cuando pensabas que no podía ir a más, fue a más.  Apareció Tyrone Huntley y hicieron un dueto magnífico en ‘A Bridge Over Troubled Waters’.  En un giro perfecto, entró entonces Jon Robyns –con un tono refrescantemente cáustico y desafiante– junto a Princeton de Avenue Q, para hacer (y con creces) ‘The Wind Beneath My Wings’.   ¿Y luego?  La divina Alexia Khadime, que pese a haber salido pitando de la panto en Hackney, se lanzó a ‘Had I A Golden Thread’ con un efecto devastador.  Y Giles lo remató con el precioso ‘At Last’ de Harry Warren; para entonces ya todos necesitábamos urgentemente algo rico de beber.  El intermedio llegó en el momento justo.

La segunda parte fue igual de encantadora, con un ‘Singin’ in the Rain’ muy fino (incluyendo un suave shuffle con zapateo sobre la tarima alfombrada), y luego un trío enérgico de Myra Sands, Finty Williams y Chris Logan con su versión de ‘You Gotta Have A Gimmick’ de Gypsy.  Terera volvió a fijar el tono con su ya característico ‘Pure Imagination’, un número que su timbre exquisito y su fraseo, resplandecientes de una suntuosidad baritonal, convierten en la más seductora invocación a la indulgencia del espíritu.  Después llegó el enlace con otro tema más contemporáneo, ‘Sweet Dreams Are Made Of This’, donde vuelve a mostrar su luminosa versatilidad.  Incluso nos cayó un pellizco de ‘Jailhouse Rock’ antes de lanzarnos al mordaz ‘When God’s On Your Side’ de Dylan (perfecto para el clima político actual en EE. UU. –y en otros lugares), y luego al humor afable del viejo tema de Slim Whitman, ‘Lonesome Cattle Call’.

Y por fin….!  La señorita Rachel Tucker irrumpió en el local y, a pesar de la ausencia total de tiempo de ensayo, el señor Terera al piano hizo saltar la sala por los aires con ‘A Change Is Gonna Come’.  ¡Qué noche!  ¿Pero era esto «el final»?  Oh, no.  Giles aún tenía una sorpresa más en la manga: ‘Mr Bojangles’, interpretada con su habitual contención y una dicción cristalina.  Cuando todos desfilaron de vuelta al escenario para el saludo final colectivo, ya sabíamos que habíamos vivido algo especial.  Y para quienes os lo perdisteis esta vez, estad atentos: ¡volverá!

MÁS INFORMACIÓN SOBRE LOS EVENTOS EN THE PHEASANTRY

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