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RESEÑA: Cenicienta, Lyric Hammersmith ✭✭✭✭
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rayrackham
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Ray Rackham y su hijo Barnaby reseñan el capricho navideño de este año, Cinderella, en el Lyric Hammersmith Theatre.
Cinderella Lyric Hammersmith4 estrellas Reserva yaFotos: Helen Maybanks La temporada de pantomimas puede volverse repetitiva y, en el peor de los casos, esa desventura teatral de “diversión obligatoria” para toda la familia; te apetezca o no. Es la época del año en la que se vuelve disculpable que, en el intermedio, te sorprendas olvidando en qué teatro estás y qué espectáculo estás viendo. Por eso resulta tan deliciosamente refrescante volver al Lyric Hammersmith para su pantomima anual, alegremente alternativa, donde siempre sabes exactamente dónde estás y puedes esperar lo inesperado. La combinación del texto del habitual del Lyric Jude Christian, las orquestaciones de Corin Buckeridge y el sentido del ritmo cómico de Jodie Jacobs (sin olvidar unas voces arrolladoras) te hace sentir festivo, en familia y completamente hechizado en esta relectura decididamente urbana y orgullosa de la historia de Cinderella. Cinderella, su malvada familia política, su mágica hada madrina, su príncipe, unos roedores y la calabaza están todos presentes, pero la Cinders en peto de Timmika Ramsey no espera coquetamente a que un príncipe la rescate de las tareas domésticas; más bien mira ella misma a las estrellas como una aspirante a aventurera cosmológica. Esta Cinderella es, sin duda, dueña de sí misma, y el príncipe encantadoramente estirado de Gabriel Fleary se enamora de ella no solo por su cambio mágico de look, sino por su mente, su espíritu y su personalidad. Si esto le llega a una niña entre el público, entonces el Lyric ha hecho su trabajo. La caracterización cambiante del personaje principal no es el único elemento de 2019 que se cuela en esta pantomima. Hay un desvío argumental sutil e inesperado, muy 2019, que hace que los siempre brillantes Buttons de Jacobs y Popsy de Lauren Samuels (cincuenta por ciento del dúo de hermanastras) se unan a Cinderella y su príncipe para encontrar su propio “felices para siempre”; sin duda, la subtrama LGBTQ+ más inclusiva y pertinente que uno podría esperar encontrarse estas fiestas. Es un precioso giro romántico (con una versión bastante espectacular de “Tell Him” de Barbra Streisand, o en este caso “Tell Her”). El momento más hermoso llegó cuando un público de todas las edades vitoreó dos bodas hacia el final, una señal de que, aunque aún nos queda mucho camino por recorrer, la próxima generación debería darnos a todos un poquito de orgullo. Topsy, de Mairi Barclay —la hermanastra más villana (bueno, al menos tenía que haber una)—, roba tantas escenas con total seguridad que quizá acabe recibiendo una merecida citación por hurto a gran escala en el calcetín navideño de este año. Junto a Samuels, tenemos una pareja de malvadas hermanastras muy distinta, que debe menos al teatro grotesco de antaño y más a las estrellas de la telerrealidad de Chelsea, Cheshire y (por supuesto) Essex (aunque, en el caso de Barclay, con un marcado acento escocés que maneja con gran soltura). Su presencia, sumada a la Madame Meany de Shobna Gulati (con cocodrilo mascota incluido) y al Fairy Fredbare, panto-perfecto, de Rhys Taylor, garantiza que haya suficiente familiaridad con el género en personajes a los que podamos abuchear, siseear o animar a gusto. La expresión “pantomima alternativa” suele evocar la imagen de algo decididamente adulto y de doble sentido; o de un teatro apto para toda la familia pero muy alejado del “oh no it isn’t” histórico del género. Lo que el Lyric hace tan bien es adoptar las tradiciones de variedades de la pantomima y, aun así, hacer que se sientan parte natural de una narrativa clara; desde una rutina de enredos cómicos llena de slime con Barclay y Samuels hasta la impresionante ráfaga inicial de juegos de palabras de Taylor con estaciones del metro de Londres, que provocó gemidos encantados y grandes ovaciones a partes iguales. Hubo los chistes justos sobre los “balls” del príncipe como para que el público más adulto se riera por lo bajo, y unas voces bastante seguras durante toda la función. Cuando el público canta encantado “Shut Up And Dance” y, además, lo dice en serio, el Lyric puede estar tranquilo: ha sacado otro cracker de Navidad. (**** 4 ESTRELLAS) La opinión de Barnaby (nueve años y tres cuartos) Me encantó Cinderella porque era divertida, emocionante y tenía un cohete en vez de un carruaje. Los trajes eran increíbles y el baile fue brillante. Buttons y Topsy fueron mis personajes favoritos porque Buttons era un buen amigo de Cinderella y Topsy era tonta y mala. Fairy Fredbare era amable, como mi abuela. Me hizo sentir como si fuera parte del espectáculo y eso me gustó mucho. Fue tan divertido que quiero volver a ir (***** 5 ESTRELLAS) Visita nuestra Página de Panto
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