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RESEÑA: Hetty Feather, Teatro Duke Of York ✭✭✭✭✭
Publicado en
11 de agosto de 2015
Por
danielcolemancooke
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Hetty Feather
5 estrellas
Duke of York Theatre
7 de agosto de 2015
Dicen que el secreto para escribir bien para niños es olvidarte de que estás escribiendo para ellos y centrarte en contar una gran historia. A los niños no les gusta sentirse condescendidos; los mejores relatos infantiles abrazan la oscuridad de la existencia humana tanto como la luz (Bambi, Up, Toy Story, etc.).
Jacqueline Wilson es una maestra en este arte y su popular libro Hetty Feather está triunfando ahora sobre el escenario. Tras una gira inmensamente exitosa el año pasado, nominada a los Olivier, la producción recala ahora en el West End antes de continuar su recorrido por todo el Reino Unido.
Hetty, una huérfana del siglo XIX, disfruta de una infancia feliz en una casa de acogida hasta que es arrancada de allí para ingresar en el aterrador y siniestro Foundling Hospital. Tras perder tanto a su madre biológica como a su madre de acogida, Hetty (Phoebe Thomas) intenta recurrir a su imaginación y a su amor por el circo para encontrar la inspiración que necesita para escapar.
Ese escapismo es físico además de mental. La increíble escenografía aporta literalmente otra dimensión (¡hacia arriba!) mediante el uso de escaleras, aros de trapecio y cuerdas. Todo ello se aprovecha de forma brillante para crear una sensación infantil de asombro y, a la vez, ofrecer un recurso simbólico con el que los personajes pueden expresarse. Un pasaje de trapecio, casi balético, al final de la segunda parte, estuvo excepcionalmente logrado y transmitió las pruebas y tribulaciones del amor sin decir una sola palabra.
La historia de Wilson es bella y conmovedora y, sin embargo, sorprendentemente oscura por momentos. Aborda la muerte, la falta de hogar y la maternidad/paternidad de una manera madura y a la vez muy sentida. Esto se percibe con más fuerza en el Hospital, una sombra que planea sobre gran parte de la primera mitad. Resulta ser exactamente tan sombrío como se esperaba: una prisión miserable gobernada por la sádica Matron Bottomly (Matt Costain). En honor de la obra, hay que decir que se resiste con habilidad a un final de cuento empalagoso; el mensaje parece ser: «la vida es dura, así que haz lo mejor que puedas».
El reparto es estupendo en una producción que, en realidad, es increíblemente compleja y con muchas capas. Un grupo relativamente reducido asume seis o siete papeles cada uno, con una variedad de acentos diferentes. Además de actuar de maravilla tanto como niños como adultos, también se les pide que muestren sus habilidades circenses, canten y, a menudo, toquen instrumentos. Es un esfuerzo de equipo soberbio: están en escena (¡o en el aire!) casi toda la función y no dejan caer la energía, al tiempo que ofrecen interpretaciones sutiles y muy entretenidas.
Phoebe Thomas es una Hetty despierta y llena de carácter, captando su ambición desbordante pero también su vulnerabilidad y su aversión a la autoridad. Wilson dijo que tiene el aspecto de la Hetty perfecta, y se entiende por qué: su figura menuda y su pelo rojo la hacen totalmente creíble, y sostiene la producción con desparpajo. Mi interpretación destacada fue la de Mark Kane; encantadoramente tierno como el inocente Gideon y también cómicamente malvado como uno de los adversarios de Hetty. Kane tiene un don maravilloso para el humor, pero también para retratar niveles desgarradores de tristeza; una actuación brillante en todos los sentidos.
También brilló Matt Costain con su reparto de «poli bueno, poli malo». Hace doblete como Jem, el hermano de buen corazón de Hetty, y como la Matron Bottomly, a lo Miss Trunchbull. Destaca en ambos papeles y además muestra un verdadero talento para el trabajo aéreo y de trapecio. El resto del reparto cumple con nota en un espectáculo que debe de ser agotador, especialmente cuando se hacen dos funciones al día.
La puesta en escena de la prolífica directora Sally Cookson es inventiva de principio a fin; Hetty suele meterse en líos por «imaginar» (o soñar), y hay una cualidad onírica en gran parte de la acción. El aire ligeramente amateur de los atrezos y de los cambios de vestuario, así como la naturaleza fantástica del texto, hacen que el conjunto parezca realmente fruto de la imaginación de una niña. Esto se ve reforzado por una fantástica banda sonora de Benji Bower y cobra vida gracias a dos músicos de enorme talento, Luke Potter y Seamus Carey, que salieron antes para un encantador canturreo.
Hetty Feather es un triunfo: aunque en apariencia sea para el público infantil, es un relato conmovedor y absorbente para todas las edades. Combina múltiples elementos artísticos con un efecto magnífico y consigue ser divertida, reconfortante y triste, a veces todo en la misma escena. Y si alguien pregunta, no estaba llorando: es que me entró algo en el ojo…
Hetty Feather estará en cartel hasta el 6 de septiembre de 2015 en el Duke Of York's Theatre
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