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RESEÑA: La Dama del Zapato, Festival de Teatro en Confinamiento ✭✭✭
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Por
pauldavies
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Paul T Davies reseña Shoe Lady, de E V Crowe, presentada en BBC Radio 4 como parte del Lockdown Theatre Festival, ahora en BBC Sounds.
Shoe Lady
Lockdown Theatre Festival BBC Radio 4
3 estrellas
Escuchar ahora Impulsado por el actor Bertie Carvel como una respuesta positiva y creativa al confinamiento, el Festival se traslada a producciones radiofónicas de obras que estaban a mitad de temporada o previstas para estrenarse cuando los teatros echaron el cierre en marzo. Shoe Lady, de E.V. Crowe, no había completado su temporada en el Royal Court, y la presenta la directora Vicky Featherstone. Viv ha perdido un zapato y, a partir de este gesto tan simple —tener solo uno—, se examinan las presiones que afrontan las mujeres tanto en la vida doméstica como en la laboral. Es su único par de zapatos, y cualquiera que toma prestado o se prueba le hace daño en el pie; el dolor aumenta conforme avanza la obra, mientras se va probando roles contradictorios e inadecuados.
Como Viv, Katherine Parkinson exprime al máximo su vis cómica en una pieza que es, en gran medida, un monólogo: interior y, por momentos, maníaco. El pie le sangra, las cortinas le hablan y ella se va desquiciando a medida que avanza el día; da la sensación de que Alicia está entrando en el Subterráneo. Literalmente descolocada, lo que perdemos por no verla cojear con un solo zapato se compensa en lo sonoro con una niña leyendo las acotaciones y con la música de Matthew Herbert, que encaja con la frenética danza interminable, de aire a Red Shoes, en la que está atrapada. Resulta interesante escuchar ahora las preocupaciones de Viv —la presión del tiempo y los compromisos laborales—, y es de una ironía tremenda oírla decir: «No hace falta ducharse todos los días», cuando muchos quizá hayamos descubierto que, en confinamiento, es una opción perfectamente viable. Mientras ella se abre paso por el día, enfrentándose a un despido, robando zapatos e intentando mantener el equilibrio, no pude evitar pensar que el confinamiento podría haberle venido bien.
Eso sí, en algunos momentos me pareció que la obra era un instrumento algo burdo: los trazos, bastante gruesos, y cuando Viv irrumpe en canción sentí que no aportaba nada a la narración y sonaba más a relleno. Es una pieza ligera, y reconozco que puede haber perdido matices en la adaptación, y estoy seguro de que el antinaturalismo de Crowe funcionaba mejor sobre el escenario. Aun así, siempre merece la pena estar en compañía de Parkinson, y que todas las obras se grabaran en las casas de los intérpretes es todo un logro: la calidad de sonido es excelente.
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