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RESEÑA: Sala de Espera del Hospital de Vampiros, Arts Theatre ✭✭✭
Publicado en
12 de noviembre de 2015
Por
danielcolemancooke
Sala de espera del hospital de vampiros
Arts Theatre
11 de noviembre
Arts Theatre
3 estrellas
Con todo lo que se ha hablado últimamente de huelgas en el NHS, mi mayor preocupación es que Sala de espera del hospital de vampiros pueda darle ideas a Jeremy Hunt. El espectáculo llega al West End tras una exitosa temporada en el Edinburgh Fringe, donde recibió críticas positivas e incluso el visto bueno de la cómica Jo Brand.
En el Arts Theatre se respiraba un ambiente muy Fringe, con un aforo íntimo y un inicio tardío a las 22:00. La obra cuenta la historia del apuesto multimillonario Arty Baldwin, que queda en silla de ruedas y en coma tras un accidente de coche. El estrafalario y excéntrico Dr. Bloom se convence de que Arty es el Señor Vampiro y se propone despertar a su nuevo amo. A su lado, en la cabecera de la cama, le acompañan su devota secretaria y su malvada esposa (que desea verle irse al otro barrio para poder quedarse con su fortuna).
La trama es una tontería deliciosa, pero la producción le da un barniz de culto, al estilo de ‘La pequeña tienda de los horrores’, que resulta encantador y muy disfrutable. El texto suele ser divertido, con algunos buenos guiños teatrales (eso de un ‘asesinato fuera de escena’ y un cambio de escena aparentemente interminable), además de diálogos afilados. Es una obra muy corta (de ahí esta reseña breve), pero tiene la energía y el ritmo suficientes como para dejarte con ganas de más.
Las canciones funcionan bastante peor: parecen carecer de la chispa y la marcianada de las partes habladas. Tampoco ayuda que la capacidad vocal del reparto sea muy irregular; solo tres (Abby Jackson, Martin MacLennan y Roz Ford) tienen ese tipo de voz capaz de adueñarse de un gran número.
Por suerte, la interpretación es sólida de principio a fin; Joe McArdle está estupendo como un médico deliciosamente inquietante y desternillante. Sospeché que tenía bagaje en la comedia por su habilidad para rematar los chistes, y un vistazo más de cerca confirma que, efectivamente, es así. Abby Jackson fue una acompañante perfecta como la enfermera: además de esa voz magnífica ya mencionada, tiene un humor pícaro a lo Carry On que parece sacado directamente de una película de serie B.
Parecía un reparto mayoritariamente escocés y, a veces, los acentos se perdían en algún punto más allá del Muro de Adriano o del Atlántico, especialmente en el caso de Craig Methven como el estadounidense Arty. Hubo un gran alivio cómico con John Rushton como un cura inquietante y Martin MacLennan como el típico borracho incoherente que te encuentras en cualquier sala de espera de hospital.
Es fácil ver por qué Sala de espera del hospital de vampiros fue un éxito en el Fringe: tiene un encanto peculiar y de culto que la hace destacar entre la multitud. Desde luego no es un producto pulido; por momentos se siente un poco como ver a unos colegas haciendo el ganso, pero eso también es una parte importante de su atractivo.
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