NOTICIAS
RESEÑA: Miss Fozzard encuentra su camino, Talking Heads, BBC iPlayer ✭✭✭✭
Publicado en
Por
pauldavies
Share
Paul T Davies reseña a Maxine Peake en Miss Fozzard Finds Her Feet, presentada como parte de Talking Heads de Alan Bennett, ya disponible en streaming en BBC iPlayer.
Maxine Peake Miss Fozzard Finds Her Feet.
Ya disponible en streaming en BBC iPlayer.
4 estrellas
La reelaboración y nueva puesta en escena de la serie original ha arrojado nuevas luces y perspectivas sobre algunos de los monólogos de Bennett. En ocasiones aún se perciben la voz y los patrones de habla del intérprete original, pero, en conjunto, he disfrutado de estas interpretaciones frescas y he descubierto matices nuevos en el texto. Miss Fozzard Finds Her Feet comienza como una historia de podología y termina con esperanza gracias a un giro inesperado de los acontecimientos. Además cuida de su hermano, víctima de un ictus, y aunque cuenta con cuidadores que acuden a ayudar, ella insiste en contarle cómo ha ido su día y en animarle a hablar, tal y como le ha indicado el especialista. Él no siente un cariño especial por su hermana, y la visita de Miss Fozzard al Sr. Dunderdale, su nuevo podólogo, es para ella una vía de escape esencial. Dejando entrever que quizá él podría ser un buen candidato a marido, Bennett retuerce después la historia y el Sr. Dunderdale empieza a pagarle a Miss Fozzard para que le pise la espalda con distintos zapatos, satisfaciendo su fetiche muy específico.
Al principio, me pareció que Maxine Peake era demasiado joven para el papel, quizá porque Patricia Routledge fue la intérprete original, pero también porque no lograba verla como una solterona. Además, en la primera parte, recurre a ciertos tics faciales que parecen estar ahí para envejecer un poco al personaje. Sin embargo, Peake es una actriz astuta y, a medida que avanza el monólogo, Miss Fozzard, gracias a un vestuario excelente, deja atrás lo desaliñado para pasar a un colorido seguro de sí mismo. Los tics faciales entonces resultan perfectamente normales como reacción a los halagos del Sr. Dunderdale (y también como forma de dejar sus sentimientos a un lado), y al principio se muestra inocente ante sus peticiones; se convierte incluso en la comidilla de los grandes almacenes cuando vuelve al trabajo y comenta lo que hace llamándolo “shiatsu”. Maneja la comedia de maravilla y, conforme se desarrolla la subtrama de Bernard, su hermano, también se enfrenta al poco envidiable dilema de quedar atrapada por sus circunstancias. Cuando el cuidador huye con su dinero y Bernard sufre otro ictus, parece que Miss Fozzard está condenada.
Sin embargo, este es uno de los pocos Talking Heads en los que el personaje termina en un lugar mejor del que empezó, y la directora Sarah Frankcom nos conduce con habilidad hasta ese punto, con Miss Fozzard engalanada con ropa llamativa para la escena final. Sabe lo que hace y “caminará por esa tabla” cuando llegue el momento. Pero ha encontrado cierto control y liberación y, mientras se retoca el pintalabios, nos dice que sabe que existe una palabra para lo que está haciendo, pero, al igual que el consejo de terapia del habla cuando Bernard no encuentra la palabra adecuada, la rodea sin nombrarla. Cierra el arco de la historia de forma muy satisfactoria y creo que Peake nos lleva por esa ruta inesperada con una mezcla de inocencia y confianza creciente de manera estupenda, encontrando también Miss Fozzard un puntito de descaro.
Otras reseñas de Talking Heads Lee nuestra reseña de An Ordinary Woman Lee nuestra reseña de The Shrine Lee nuestra reseña de Soldiering On Lee nuestra reseña de Her Big Chance Lee nuestra reseña de The Outside Dog Lee nuestra reseña de Bed Among The Lentils Lee nuestra reseña de The Hand Of God Lee nuestra reseña de Playing Sandwiches Lee nuestra reseña de A Chip In The Sugar
Recibe lo mejor del teatro británico directamente en tu bandeja de entrada
Sé el primero en conseguir las mejores entradas, ofertas exclusivas y las últimas noticias del West End.
Puedes darte de baja en cualquier momento. Política de privacidad