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RESEÑA: Cumbres Borrascosas, Teatro Nacional ✭✭✭✭
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pauldavies
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Paul T Davies reseña la producción de Cumbres borrascosas de Emma Rice, actualmente en cartel en el National Theatre.
Ash Hunter (Heathcliff), Lucy McCormick (Cathy) y Nandi Bhebhe (The Moor). Foto: Steve Tanner Cumbres borrascosas.
National Theatre.
16/2/21
4 estrellas
El gran reclamo para ver la producción de Emma Rice de Cumbres borrascosas es la propia Emma Rice. Su adaptación y su imaginativa relectura, puesta en escena e interpretación de la novela clásica de Brontë sacan a la luz nuevos temas y, aunque prescinde de algunos personajes, ilumina a los verdaderos héroes de la historia. Empiezas a darte cuenta de que Kate Bush se centró solo en un aspecto del relato y de que quizá Heathcliff no merezca la pena como para deambular por el páramo. Un hallazgo original es que el páramo, salvaje y ventoso, se convierte aquí en un personaje: un coro griego que funciona como narrador y comentarista.
La compañía de Cumbres borrascosas. Foto: Steve Tanner
En el centro del relato está Heathcliff y, si buscas en el diccionario la definición de “taciturno”, encontrarás ahí el nombre de Ash Hunter: una interpretación excelente de un personaje difícil y complejo, con su etnia y sus orígenes misteriosos —insinuados en el libro— situados aquí en primer plano como explicación de su condición de forastero. Lucy McCormick compone una Catherine de acero: punk, vulnerable, resistiéndose a todo y negándose incluso a salvarse a sí misma. La música de Ian Ross capta a la perfección cada estado de ánimo, desde el punk machacón al folk y a un coro casi angelical. El elenco se mueve de forma formidable como el Páramo, aunque en la función a la que asistí la voz de Nandi Bhebhe como Líder del Páramo estuvo algo floja. Sam Archer está brillante como Lockwood y Edgar Hilton, con un sentido de la comedia impecable y también de la tragedia; y, una vez más, Katy Owen saca a relucir sus extraordinarias dotes físicas y cómicas como Isabella Linton y Little Linton, rompiéndote el corazón en silencio también. Pero la interpretación más destacada, para mí, es la de Tama Phethean como Hindley Earnshaw, y en particular como un Hareton Earnshaw musculoso y tosco: el verdadero héroe de este relato, un hombre destruido que el amor devuelve a la vida. Junto a la bellísima Catherine Linton de Witney White, su historia demuestra cómo el amor florece en medio de la aspereza; el final es de un romanticismo precioso.
La compañía de Cumbres borrascosas. Foto: Steve Tanner
No es perfecta, y de forma frustrante, porque casi lo es. Se hace un pelín larga, sobre todo la primera parte de 100 minutos, y hay demasiado grito de banshee. En ocasiones pasan demasiadas cosas a la vez; a veces, menos es más. (¡Sin doble sentido!) Esto queda más que compensado por unas imágenes escénicas que se te quedan grabadas y por unas interpretaciones que cuentan la historia con oficio. La mejor producción de Rice desde que creó Wise Children; no te la pierdas aquí o en gira.
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