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RESEÑA: 1984, Teatro Playhouse ✭✭✭✭
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editorial
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1984
Playhouse Theatre
18 de junio de 2015
4 estrellas
Crítica de James Garden
1984 es una novela compleja—más aún por el hecho de que Orwell añade un apéndice supuestamente «anónimo» sobre la neolengua tras la acción principal del libro—algo que muchos lectores suelen pasar por alto y olvidar. Sin embargo, es precisamente ese apéndice el que los adaptadores y directores Robert Icke y Duncan Macmillan se dejaron la piel en desentrañar para encontrar la voz de su nueva y fresca adaptación del clásico, ahora repuesta en el Playhouse Theatre por una temporada limitada.
A pesar de estar altamente estilizada —y de que algunos dirían que está sobreproducida—, con luces estroboscópicas, proyecciones de vídeo en directo y toda clase de artificios, los elementos de esta producción encajan para crear una versión escénica absolutamente perturbadora y auténtica del libro que todo adolescente lee para sentirse atormentado. Y, aun así, en cuanto lo deja, cada adolescente que buscaba esa sensación queda cambiado para siempre. Esta producción es fiel a ese espíritu.
Matthew Spencer interpreta a un Winston inolvidablemente electrizante, a la altura de la estupenda Janine Harouni como Julia. El O’Brien de Tim Dutton provoca pesadillas en el mejor sentido posible—casi dan ganas de insertarlo en las películas de Matrix, superpuesto al Agente Smith. Viendo el duelo interpretativo en la Habitación 101, me vi transportado al instante de vuelta a mi dormitorio con 13 años, a las 3 de la madrugada: aterrorizado y, aun así, incapaz de apartar la mirada del texto de Orwell.
Del mismo modo, no hay ningún miembro del reparto de conjunto que no esté perfectamente elegido.
Sin embargo, hay un aspecto de la producción que, por desgracia, deja bastante que desear: en ciertos momentos necesita apartarse de su propio camino, para no volverse demasiado aleccionadora.
Proyectar la palabra «AUSTERIDAD» sobre una imagen del Gran Hermano es superfluo. La adaptación y las interpretaciones hablan lo suficiente por sí solas como para que, a veces, las proyecciones de vídeo parezcan esforzarse demasiado por gritar: «MIRA, ESTA OBRA ES TOTALMENTE RELEVANTE PARA TI INCLUSO EN 2015».
Del mismo modo, en el «club de lectura» que enmarca la producción —si es que puede llamarse así— hay un poco demasiado de diálogo «consciente» y excesivamente evidente. No es una pieza que necesite un «ya me entiendes» constante, y existe el peligro de caer en ello una vez de más. No necesitamos tanta ayuda para ver el genio de esta producción como ella cree.
Aun así, esta producción es una obra maestra moderna.
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