NOTICIAS DESTACADAS
RESEÑA: Love-Lies-Bleeding, Print Room at the Coronet ✭✭✭
Publicado en
18 de noviembre de 2018
Por
jenniferchristie
Jennifer Christie reseña el estreno europeo de Love-Lies-Bleeding, de Don DeLillo, actualmente en cartel en el Print Room at the Coronet.
Joe McGann y Josie Lawrence en Love-Lies-Bleeding. Foto: Tristram Kenton Love-Lies-Bleeding Print Room at the Coronet
14 de noviembre de 2019
3 estrellas
Reserva ya Love-Lies-Bleeding vive su temporada de debut europeo en el Print Room at the Coronet. La escribió el prolífico novelista Don DeLillo y tuvo su primera lectura pública en 2005 en Estados Unidos. Esta es la segunda obra de DeLillo dirigida por Jack McNamara, tras Valpraiso en 2006. McNamara disfruta del uso literario de las palabras de DeLillo, y describe las réplicas como «pequeñas obras de arte por sí mismas».
Las interpretaciones del reparto están bien definidas, con voces auténticas, y en su mayor parte la transición entre los distintos momentos temporales de las escenas se sigue con facilidad. Sin embargo, el ritmo y el fluir del relato se resienten por la frecuencia de los saltos, y la acción a veces se atasca bajo una avalancha de palabras.
Clara Indrani y Jack Wilkinson en Love-Lies-Bleeding. Foto: Tristram Kenton
Alex lleva sufriendo en silencio desde su segundo ictus y está siendo cuidado por su cuarta esposa, Lia, cuando llega su hijo Sean con la segunda esposa, Toinette, y una buena cantidad de morfina para ayudar a Alex a cruzar al otro lado. Como se ve, la historia ya se complica aún más con estas relaciones abstractas.
Durante buena parte de la obra, Joe McGann permanece quieto y en silencio en una silla de ruedas mientras quienes le rodean lo manipulan. Es imposible adivinar qué piensa su personaje, Alex, con el rostro cerrado y la mirada inmóvil. Hay varias escenas en flashback de su relación con los demás, en las que McGann dibuja el retrato de un Alex lleno de vitalidad.
La escenografía resulta visualmente estimulante. Al principio parece el patio de una casa en el desierto, con una vista de grandes espacios abiertos y una luz espléndida: «Una vez vi a un hombre muerto en el metro». Dicho por alguien que claramente se precipita hacia su final. El equipo de diseño sostiene con acierto la profundidad de esta narrativa: Lily Arnold firma la escenografía y el vestuario, y Azusa Ono, la iluminación. Andrzej Goulding, diseñador de vídeo, es responsable del impacto visual del rápido paso del tren, realzado además por el diseño sonoro de Alexandra Faye Braithwaite.
Jack Wilkinson y Josie Lawrence en Love-Lies-Bleeding. Foto: Tristram Kenton
Love-Lies-Bleeding es también el nombre de un arbusto en flor. En el lenguaje de las flores se considera que representa la impotencia o el amor impotente. Es un título acertado para una obra que explora el final de la vida y debate el derecho de quienes están en pleno uso de sus facultades a poner fin al presunto estado vegetativo de otra persona.
La pregunta para mí es más bien: ¿cómo puede uno anticipar una elección cuando se enfrenta a una situación cargada de vínculos tan personales? Como ocurre con muchas decisiones vitales, es imposible saber cuál es el camino definitivo, y en el caso de Toinette —que creía tenerlo claro—, cuando llegó el momento de actuar, afloraron dudas evidentes.
Hasta el 8 de diciembre de 2018
RESERVA YA PARA LOVE-LIES-BLEEDING
Recibe lo mejor del teatro británico directamente en tu bandeja de entrada
Sé el primero en conseguir las mejores entradas, ofertas exclusivas y las últimas noticias del West End.
Puedes darte de baja en cualquier momento. Política de privacidad