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NOTICIAS

RESEÑA: La Poule Plombée, En Vivo En Zedel ✭✭✭✭

Publicado en

Por

julianeaves

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La Poule Plombee

En directo en Zedel

19 de febrero de 2017

4 estrellas

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El encantador número de cabaré de ‘La paloma desaliñada’ (a la inglesa) es una creación engañosamente ligera de un dúo de compositores de primera: el director musical Michael Roulston y la actriz y cantante Sarah-Louise Young.  La alegría de su trabajo reside sobre todo en las interpretaciones extraordinariamente bien construidas y vívidamente realizadas de una serie de chansons de pastiche, cuyos estilos abarcan aproximadamente desde la década de 1890 hasta la de 1960, ofrecidas con meticuloso cuidado y ‘autenticidad’ por la diva polifacética, y acompañadas con elegante verosimilitud por el pianista, astuto y preciso.  Como equipo de escritura, Roulston se encarga principalmente de la música y Young de los textos, pero comparten la responsabilidad global del conjunto.

En una reciente serie de funciones en el elegante Café Zedel de Piccadilly, la pareja lo arrasó todo con sus homenajes, tan hermosos como demoledoramente convincentes, a generaciones de chansonniers franceses.  Desde su primera entrada —mirada acerada que lo dejaba a uno clavado, vestidito negro (con plumas) y un gran cuchillo de cocina en la mano— estaba claro que se trataba de un personaje concebido para parecer potencialmente ‘difícil’ y ‘desafiante’, y muy posiblemente bastante peor.  Así sea.  Nos preparamos para algo traumático.  Sin embargo, lo que recibimos fue ‘My Voice’: una magnífica canción insignia que presenta con pericia al personaje y su importancia, pero sin insinuar realmente el peligro.  Aun así, quedó establecido que estábamos allí para rendir tributo a una voz capaz de ‘…avisar a un barco de la niebla./  Cuando alcanzo una nota aguda,/ puedo paralizar a un perro’.  Estos chistes, combinados con un refinado oficio escénico, son divertidísimos.  Entonces, ¿por qué el cuchillo?

‘Some men just don’t translate’ fue otra ingeniosa canción “lista”, con rimas que caían con una naturalidad y un buen humor envidiables, realzadas con un brío teatral por una expresión estilísticamente perfecta.  ‘Surrender’ se ganó a la sala de forma más amplia, y después ‘That night, that wonderful night’ se convirtió en un dúo cómico para ambos intérpretes, en el que las risas se mantuvieron sofisticadas y bastante comedidas, mezclando sus delirios de glamour con el sentido práctico de él, bien asentado en los hechos del caso.  Una vez más, todo resultaba ligero y simpático, bastante lejos de la arpía posiblemente asesina que se nos mostró al principio.

La alta costura tuvo su propio número, un pequeño vals agradable, y luego a Roulston le llegó un momento cómico muy a lo Vic Reeves: estuvo bien llevado, pero equilibrar ambos roles es un asunto delicado.  ‘Look At You’ fue una beguina maravillosa, seguida de un relato ingenioso, ‘Every Wednesday Afternoon’, quizá lo más cercano que tuvimos esa noche a una parodia del chanson réaliste.   Después llegó la magnífica ‘Baggages’, que ofrecía una metáfora inteligente sobre la vida en su historia de equipaje perdido, incluyendo un elegante pastiche de Brel en las figuras repetidas de ‘carrusel’ tanto en la música como en la letra.

Foto: Clive Holland

Hubo algo de ‘participación del público’, desarrollada a partir del ‘señalamiento del público’ y la ‘manipulación del público’.  Cada etapa parecía brotar de un aspecto distinto de las obsesiones del personaje central y, aunque cada una era lo bastante entretenida por sí misma, no siempre daba la impresión de que todo el material tuviera que convivir necesariamente en el mismo escenario al mismo tiempo.  Sin querer hacer comparaciones directas, aun así puedo pensar en algunos —no muchos— números de club nocturno que logran hilar una biografía completa y coherente a partir de sus distintas canciones y pequeños gags.  Cuando las canciones son tan buenas como estas, como público encantado uno desea que el concepto general sea igualmente sólido.

Una diatriba temprana contra Piaf, sin embargo, introdujo en el personaje —del que acabábamos de enamorarnos— un regusto ligeramente agrio y amargo de resentimiento.  Y ese filo, un punto repelente, se mantuvo durante toda la velada de un modo que con frecuencia jugaba en contra de la calidez y la belleza de las interpretaciones musicales.  Aunque esto generaba una especie de tensión camp y kitsch, también introducía una nota de inconsistencia en la caracterización, de esas que erosionan la capacidad del público para entregarse a un número con todo el corazón.

El espectáculo rebosa una potente comunicación emocional, pero quizá necesite un punto central de enfoque, y que sus personajes periféricos refuercen más esa imagen central, en lugar de alejarnos de ella con excursiones digresivas.  La ‘Thin Skin’, al estilo de Michel Legrand, brilló como una gran canción por derecho propio, perfectamente capaz de sostenerse sola y de llevar la creatividad de estos artistas a otros territorios.  Y cuando el reprise de la canción que da título al show reapareció como ‘Your Voice’ y nos condujo al gran final de ‘Encore!’, estábamos listos para salir del cabaré con cariño en el corazón y un ejemplar del CD en el bolsillo.

Última función: 5 de marzo de 2017

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