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NOTICIAS

RESEÑA: Seth Rudetsky con Audra McDonald, Online ✭✭✭✭✭

Publicado en

Por

julianeaves

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Julian Eaves reseña el concierto online de Seth Rudetsky con Audra McDonald, que se emitió en streaming el domingo y el lunes como parte de la serie de conciertos en línea de Seth.

Audra McDonald

The Seth Concert Series: Audra McDonaldLunes, 13 de julio, online 5 estrellas Para quienes tuvisteis la suerte de ver a Seth Rudetsky y Audra McDonald juntos en el Leicester Square Theatre no hace mucho, sabréis de la química mágica que existe entre estos viejos amigos de Nueva York.  Se complementan y contrastan de tantas maneras deliciosas, y a la vez ambos demuestran claramente una entrega total y una pasión por el teatro musical, que cuesta pensar en un dúo de formato “chat-show” tan agradable o tan significativo.  Así que: ¿cómo se traslada eso al ‘éter’ digital del mundo virtual de las redes sociales?  Pues bien, ayer y hoy, el resto pudimos compartir su colaboración online. Esto arrancó con un auténtico aire a lo Shirley Bassey: un contundente ‘I Am What I Am’, de ‘La Cage Aux Folles’. Al principio, algunos problemas de sonido se notaron de inmediato, con la música aparentemente saliendo del fondo de una pecera bastante profunda.  El audio de las intervenciones habladas era mucho más claro, y después toda la ingeniería de sonido se vino arriba.  Y todos volvimos a insistir en la importancia de mantener las medidas de seguridad para controlar la pandemia de la Covid-19.  Una vez pasado eso, entramos rápidamente en otros temas.  El racismo, y el modo en que Audra se ha enfrentado a él, se impuso enseguida, con recuerdos sobre las perspectivas profesionales disponibles para las mujeres racializadas en EE. UU. cuando ella empezaba (más o menos en la época del primer montaje de ‘Dreamgirls’).  El coro, esperaba, quizá fuese lo máximo a lo que podría aspirar: en ningún momento soñó con algo más. Seth y Audra Sin embargo, la letra del siguiente número, ‘Being good just isn’t good enough’ (de ‘Hallelujah, Baby’, un espectáculo de 1967 de Jule Styne/Betty Comden/Adolph Green sobre la lucha afroamericana), resumía, en cierto modo, dónde estaba ella realmente “por dentro”.  Y la charla despegó, yendo de un lado a otro por sus carreras compartidas y a menudo paralelas; hubo una anécdota reveladora sobre cantar en un pabellón hospitalario de pacientes con sida, una unidad que también albergaba a presos gravemente enfermos, donde Seth hacía un cabaré semanal y Audra era una de sus “cantantes”.  Esto enlazó muy bien con un popurrí de Rodgers y Hammerstein y Sondheim: ‘You’ve Got To Be Taught’, quizá la letra más poderosamente inclusiva y antidiscriminatoria de Hammerstein, y ‘Children Will Listen’, de ‘Into The Woods’.  Unía a dos letristas que han transformado el escenario del teatro musical y que, además, fueron como padre e hijo adoptivos, ilustrando a la perfección el vínculo estrecho entre el oficio en la “industria” y los lazos personales que la hacen parecerse más a una familia. El activismo, claro, es el nombre de este tipo de cosas, y también hablamos de ello.  Nos contaron cómo Rob Marshall se las ingenió con el “re-rodaje” de la última escena de la película de ‘Annie’, donde se suponía que todos debían girar para que los estados a los que podría molestar ver a un hombre blanco proponiendo matrimonio a una mujer afroamericana “no tuvieran problema”.  Marshall básicamente hizo una toma chapucera y luego pasó a otra cosa: ese “re-take” no servía, así que la corporación Disney tuvo que aceptar el rodaje original.  Y lo aceptó. Qué bien.  Así que, a veces, los dioses sonríen y son benévolos.  Esto nos llevó a – mucho más duro – ‘The Scottsboro Boys’ (Kander y Ebb), un célebre caso real de falsas acusaciones de violación contra un grupo de hombres negros que, pese a que las supuestas víctimas blancas se retractaron posteriormente, fueron condenados a muerte.  Después vino una pesadilla de sufrimiento, con todo el mundo involucrándose y la gente corriente atrapada en medio, arrastrada de un lado a otro hasta que el mastodonte del prejuicio y las opiniones enquistadas acabó por quedarse sin fuelle. Audra también nos mostró cómo atravesar los desastres con ‘Ordinary Mothers’ (una canción de Sondheim descartada de ‘A Little Night Music’, y que guarda más que un parecido pasajero con ‘Children Will Listen’, pero lo dejaremos pasar… por ahora).  Seth estuvo también atento a cada matiz, no solo de las canciones, sino de hacia dónde iba toda la conversación: una que expresaba claramente una visión compartida de la vida, positiva: “El teatro volverá y será mejor… más inclusivo… podemos crear oportunidades… ¿por qué no?”.  Nos animó a “montar algo de actuaciones que puedas emitir en streaming para los públicos” a los que quieres llegar.  Todo esto, al parecer, estaba impulsado por las emociones embotelladas que todos llevamos dentro, pero que en este tiempo de quietud forzada y reflexión hemos tenido la oportunidad de sacar a la luz y mirar de nuevo, larga y detenidamente. Así que Seth nos llevó a ‘Are you F***ing Kidding Me?’, de Kate Miller, y Audra le dio la gloriosa riqueza de su voz, recubriendo la aspereza de la letra con un barniz engañosamente atractivo.  Luego llegó ‘Your Daddy’s Son’, la canción de Sarah del musical ‘Ragtime’ (Ahrens y Flaherty), en este momento cargado de emoción: una pieza que mezcla de forma extraordinaria la nana con el lamento.  Después, nos elevaron al instante con otro acierto muy bien emparejado, de un autor al que McDonald ha apoyado: ‘The Stars And The Moon’, de Jason Robert Brown, de su ‘Songs For A New World’.  Pero los fuegos artificiales se encendieron de verdad con una revisión del popurrí de Streisand ‘Down With Love’ (Arlen/Harburg), con un final de ‘Summertime’ (los Gershwin).  Dulcísimo. ¿Y la química?  La amistad se mantuvo siempre cálida, aflorando en el intercambio fácil de réplicas y en unos valores humanistas compartidos.  Y hubo tiempo para una última palabra sobre dos pandemias, la Covid-19 y el racismo, terminando con un mensaje optimista: “Podemos salir ahí fuera y derrotarlas”, rematándolo con un bis arrollador: ‘Climb Ev’ry Mountain’, de Rodgers y Hammerstein, ‘The Sound of Music’.  Vale.  Supongo que ahora ya todos sabemos lo que tenemos que hacer. MÁS INFORMACIÓN SOBRE THE SETH RUDETSKY CONCERT SERIES

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