NOTICIAS
RESEÑA: El Jardín de Otoño, Teatro Jermyn Street ✭✭✭✭
Publicado en
Por
sophieadnitt
Share
Lucy Ankhurst, Susan Porrett y Gretchen Egolf en The Autumn Garden The Autumn Garden
Jermyn Street Theatre
7 de octubre de 2016
4 estrellas
Comprar entradas Lillian Hellman consideraba The Autumn Garden su mejor obra, y lo cierto es que este drama de puertas adentro, ambientado en su propio mundo reducido, ofrece una estupenda velada teatral. Constance Tuckerman dirige una pensión en la que fue la casa de vacaciones de su familia, antaño grandiosa y hoy algo ajada. En el verano de 1949, viene de visita Nick Dennery, un antiguo amor del que Constance nunca ha llegado a reponerse del todo. Hay algunas menciones casi cariñosas a «la guerra», pero es el asfixiante pueblecito, con sus habitantes entrometidos, el verdadero campo de batalla.
La obra reúne muchos rasgos reconocibles del gran drama estadounidense: varias generaciones, secretos del pasado, un verano sofocante y personajes revolcándose en sus propios remordimientos e inseguridades, depositando sus aspiraciones en los más jóvenes. La desilusión y la decepción llegan inevitablemente, mientras la generación de Constance —ya rondando los cuarenta— intenta recuperar la alegría y el potencial de la juventud.
Mark Healy y Madalena Alberto en The Autumn Garden Resulta increíblemente refrescante ver una obra de este corte en la que las mujeres son mucho más que atrezzo o trofeos por los que pelear. Los personajes femeninos de The Autumn Garden son magníficamente tridimensionales, poliédricos y, según el momento, tan queribles como detestables. La sobrina francesa de Constance, en particular, empieza como una criatura discreta e inofensiva, antes de dar un giro muy calculado hacia el final. Del mismo modo, Nina, la nueva esposa de Nick, es muchísimo más que la simple rival de Constance, la mujer que «se quedó» con el hombre.
Los primeros compases se resienten un poco por algunos acentos vacilantes y cierta ininteligibilidad sureña, pero se supera pronto en cuanto todo el reparto se asienta en sus personajes. Con todo, Tom Mannion encarna plenamente al nostálgico e insatisfecho General Griggs desde su primera intervención, captando a la perfección la esencia de un hombre que se ha dejado caer, resignado, en la mediana edad y el descontento. Mark Aiken, como el melancólico Ned Crossman —enamorado en silencio de Constance desde hace años—, ofrece también una interpretación sutil y sin alardes. Frente a la angustia a voz en grito de algunos personajes, la tristeza contenida de Ned resulta doblemente eficaz.
Lucy Ankhurst y Sam Coulson en The Autumn Garden
Entre los puntos fuertes está Madalena Alberto, excepcional como la esposa ácida e insegura del fanfarrón Nick Denery (Mark Healy). Susan Porrett está brillante como la matriarca Mary, cuyos dardos ingeniosos quedan a salvo de reproche tras una persona cuidadosamente construida de ancianita despistada, para dar paso a observaciones afiladas. Por otro lado, el diseño de escenografía y vestuario de Gregor Donnelly captura de verdad la estética de la época. Los conjuntos ultrafemeninos de la chismosa Rose Griggs son especialmente logrados: desde el sombrero y los guantes a juego hasta un camisón supervolanteado, con sus zapatillas también a juego.
El primer acto prepara al público a la perfección: está claro que nada es lo que parece y que, bajo el buen humor y los recuerdos, hay algo profundamente torcido. Hellman no pierde tiempo en presentarnos a un amplio abanico de personajes, todos ellos con la sensación de estar escondiendo algo. Las pistas y sugerencias hacia la verdad se disponen metódicamente para que el público las descubra, mientras recomponemos la historia de las vidas de estas personas.
Gretchen Egolf y Sam Coulson en The Autumn Garden.
Por desgracia, la segunda mitad se alarga de manera frustrante. Hay oportunidades de sobra para un buen final, pero Hellman aparentemente decidió seguir en una línea de «y luego, y luego, y luego». Es cierto que, con tantas tramas cruzándose, quedan muchos cabos sueltos por atar, pero al cabo de un rato cuesta mantener el interés. El director Anthony Briggs probablemente podría recortar unos buenos quince minutos de duración si coordinara las entradas y salidas del reparto, reduciendo el tiempo que el público pasa mirando una habitación vacía. También hay demasiadas miradas significativas perdidas en el horizonte y pausas dramáticas que aportan poco.
Aun así, hay interpretaciones de calidad y una trama intrigante. El descenso gradual de Nick, de héroe a canalla a ojos de Constance, está muy bien resuelto. Bien podría ser la mejor obra de Hellman, y es un excelente trabajo de su tiempo y de su género, pero un poco de depuración no le vendría nada mal.
Hasta el 29 de octubre de 2016
RESERVA YA PARA THE AUTUMN GARDEN EN EL JERMYN STREET THEATRE
Recibe lo mejor del teatro británico directamente en tu bandeja de entrada
Sé el primero en conseguir las mejores entradas, ofertas exclusivas y las últimas noticias del West End.
Puedes darte de baja en cualquier momento. Política de privacidad