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RESEÑA: Cuando Llega la Medianoche, Teatro Drayton Arms Pub ✭✭✭
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Por
julianeaves
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El reparto de When Midnight Strikes. Foto: Thomas Scurr When Midnight Strikes
Drayton Arms Pub Theatre
24 de octubre de 2017
Charles Miller y Kevin Hammonds forman uno de los equipos de escritura musical más prolíficos e imaginativos del Reino Unido, y sin embargo siguen siendo relativamente poco conocidos por el gran público. Cabe preguntarse por qué: sus canciones están muy trabajadas, son intensamente melódicas y memorables. Sin duda, deberían tener un mayor impacto. A lo largo de muchos años, su trabajo ha sido encargado por las principales escuelas de arte dramático, y sus espectáculos se han producido para ajustarse a las necesidades de compañías que desean contar historias variadas con muchos papeles, todos bien atendidos con material solista, además de una buena mezcla de dúos, tríos, cuartetos, conjuntos y coros.
Es, por supuesto, muy difícil predecir qué capturará la imaginación del público, pero en el caso de esta obra la respuesta quizá resida en la elección de la historia y en la naturaleza del libreto, una suerte de versión descafeinada de Company. Hammonds escribe un diálogo nítido y muy pulido, en el que las réplicas mordaces y el ingenioso juego de palabras salpican la conversación de una manera atractiva y agradable. Sin embargo, lo que no ofrece aquí es un sentido de verdadero interés dramático, ni una mirada más profunda al carácter humano, con el resultado de que, pese a la superabundancia de grandes números, al final hay poco que mantenga el espectáculo a flote. Para cuando llegamos al final de su duración, ha descendido por debajo del umbral de nuestro interés y nos cuesta recordar cualquier punto de enfoque relevante. Es una verdadera lástima. Canciones de esta partitura, como «I never learned to type», se han vuelto —con razón— famosas en todo el mundo. Pero, como les ha ocurrido a muchos grandes compositores antes que ellos —los Gershwin, Rodgers y Hart, Kern y Hammerstein—, sus canciones suelen funcionar mucho mejor que las tramas a las que se han visto asociadas.
El reparto de When Midnight Strikes. Foto: Thomas Scurr
Sin desanimarse, compañías emprendedoras del circuito fringe recuperan sus espectáculos, y aquí tenemos una nueva oportunidad para esta obra ambientada en torno al cambio de milenio, presentada con estilo por MKEC Productions en su sede, el encantador Drayton Arms Pub Theatre. Victoria Francis firma un diseño de escenografía muy elegante, que evoca un piso chic de Manhattan con una vista espectacular del mundialmente famoso skyline (gracias a un generosamente subvencionado panel de pantalla digital, que aporta a la producción un considerable brillo: proyecciones de J Mark Pim). El reparto, impecablemente vestido por un figurinista no acreditado —¿se hicieron ellos mismos todos los conjuntos?—, encaja en este mundo como un guante. El productor Marc Kelly también dirige, pero la delgadez del libreto no le hace ningún favor y a menudo parece no saber muy bien qué hacer con un escenario lleno de invitados a una fiesta, que con demasiada frecuencia se ven estáticos en lugar de animados; además, no aparece acreditado ningún coreógrafo y esta compañía quizá quiera corregir esa ausencia en futuros montajes: estos números musicales realmente necesitan una presentación experta; un poco de marcaje básico no basta para hacerles justicia (el ayudante de dirección es Christian Bullen).
La banda, en cambio —Oli Rew al teclado con Dominic Veall al violonchelo—, está integrada en la escenografía de una manera maravillosamente verosímil; pero la dirección no los incorpora tanto como podría; de nuevo, es un área que quizá requiera más reflexión. La iluminación funciona lo suficientemente bien y quizá esto pueda atribuirse a la gestión técnica de Andy Hill.
El reparto de When Midnight Strikes. Foto: Thomas Scurr
Pero es en la interpretación de los numerosos números musicales donde buscamos la salvación, aunque parece que al espectáculo le falta un número de apertura: la obra comienza con un diálogo extenso que no sirve para otra cosa que para colocar a la gente en escena. La productora Elizabeth Chadwick se reserva el papel protagonista de Jennifer West, y se mueve con mayor soltura en el registro de «belting» de sus distintos números. No puede uno evitar pensar que su trabajo sería aún más sólido si contara con otra mirada externa que la guiara para dar más sentido a las transiciones tan marcadamente diferenciadas de su personaje. Simon Burr, por su parte, resta énfasis al impacto de sus números musicales y opta por crecer más desde la interpretación de su papel, y resulta también muy convincente: tras haberlo visto ya en varias ocasiones, da la impresión de que está evolucionando de una forma muy prometedora, y no me sorprendería ver cómo su carrera toma giros interesantes en el futuro.
Del resto del reparto, Victoria George compone una Zoe competente, James Dangerfield un Greg West vivaz, Stephanie Lyse una Nicole acertada, Andrew Truluck un Edward bien matizado, Marcia Sommerford una Rachel combativa, y el propio Kelly ofrece un Bradley meritoriamente aplomado y camp, con la Twyla de Georgina Nicholas empujando la acción, y Matthew Boyd siendo un Alex sólido y la vecina feroz Murial, suavizada por el espíritu del Año Nuevo y la renovación, en las manos experimentadas de Victoria Waddington. El espectáculo quedó adornado de forma especialmente memorable y bella por Ellie Nunn como la omnipresente criada, Josephina, recordándonos que esta compañía, ante todo, busca dar a los nuevos talentos la oportunidad de experimentar y brillar en un repertorio poco habitual.
En conjunto, es muy divertido, y un mérito más para una compañía incansablemente ambiciosa que está haciendo mucho por facilitar un tránsito más eficaz a través del siempre complicado puente entre la escuela de arte dramático y una carrera en la industria. MKEC Productions ya han demostrado ser maestras del género cuando trabajan con material sólido. Cuando los temas que eligen son menos firmes, entonces tienen un reto por delante: quizá, en el futuro, quieran incorporar a algunos creativos más para reforzar su eficacia general. Creo que ya están listas para hacerlo.
En cartel hasta el 12 de noviembre
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