NOTICIAS
RESEÑA: Breve Encuentro, Cine Empire Haymarket ✭✭✭✭
Publicado en
Por
julianeaves
Share
El reparto de Brief Encounter. Foto: Steve Tanner
Empire Cinema, Haymarket
11 de marzo de 2018
4 estrellas
El renacimiento y la renovación son temas poderosísimos en el arte. Noel Coward, desde luego, dio con una veta de oro cuando ideó la situación doméstica central de su ‘Still Life’, una de las nueve piezas que integran el ciclo de entretenimiento variado ‘Tonight at 8.30’, en 1936. La inspirada decisión de ampliarla hasta convertirla en un largometraje en toda regla, realizado en los cansados años finales de la Segunda Guerra Mundial, mirando con nostalgia a un mundo de preguerra en el que cada vez menos gente seguía creyendo (Coward era de los que sí), a un tiempo sin apagones y con abundancia de chocolate, y —fundamentalmente— en el que todo el mundo conocía su sitio y se atenía a él, resultó ser uno de los grandes aciertos de la brillante carrera del maestro. Contar con David Lean a la dirección fue aún más buena fortuna, y también con el omnipresente Muir Mathieson para supervisar la creación de una banda sonora que late famosamente con el Concierto para piano n.º 2 de Rachmaninov. Todo ello parece haber asegurado la inmortalidad de la película, permitiéndole sobrevivir a infinitos cambios de moda y conservar su lugar en el cariño del público.
Isabel Pollen como Laura y Jim Sturgeon como Alec en Brief Encounter. Foto: Steve Tanner Hace diez años, Emma Rice se afanó junto a la compañía Kneehigh Theatre Co. para convertirla en una fascinante propuesta escénica: una especie de homenaje al cine, a cierta britanidad de otro tiempo y al arte de la performance. Desde entonces ha estado de gira aquí y allá por el país y por el mundo, y ahora regresa a Londres para un nuevo asalto al público del West End. Un equipo de diez intérpretes-músicos llena el ‘escenario’ improvisado montado sobre el escenario real de la sala de cine (diseño de Neil Murray, iluminación de Malcolm Rippeth), sobre el que desfilan fragmentos de recreaciones de la película (proyecciones de John Driscoll y Gemma Carrington) para adornar y entreverar la adaptación de Rice. Un buen puñado de canciones de Coward se cuelan en el remezclado, todas con arreglos maravillosamente inventivos y ágiles que, a la vez, nos recuerdan los gustos de antaño y, sin embargo, al estilo de ‘Girl From The North Country’, traen el pasado a la fuerza al aquí y ahora, otorgando un sonido totalmente fresco e impactante a esta voz de ayer. Hace poco, cierto famoso cantautor estadounidense armó un buen revuelo en los círculos críticos locales cuando tuvo la osadía de cuestionar los méritos del teatro musical de Sir Noel. Pues bien: quizá pensaría distinto si escuchara lo que aquí se escucha, especialmente en los poemas (Coward lo escribió —y lo hizo— absolutamente todo, incluida la poesía) a los que el compositor y director musical Stu Barker les da unos acompañamientos exquisitamente modernos y emocionantes, y con los que dirige a la compañía con una finura soberbia.
Isabel Pollen como Laura en Brief Encounter. Foto: Steve Tanner
Y él y Rice extraen de todo ello interpretaciones llenas de gracia, corazón e imaginación. De todo el hermoso reparto, la estrella del momento es sin duda el formidable Jos Slovick, cuya voz y maneras mezclan musicalmente desde George Formby hasta Joe Brown, y que incorpora además el punto de locura de The Crazy Gang, Tommy Trinder y Arthur Askey, entre otros, en lo que con diferencia es el papel masculino más agradecido del espectáculo. Frente a él —en todos los sentidos— está la temible decana del café de la estación, Myrtle Bagot, de Lucy Thackeray, inolvidablemente maternal, construida con esa máscara de falsa gentileza al estilo de una Dora Bryan o una Thora Hird en su versión más vamp. En realidad, es la energía —la competición, el pulso, la vigilancia— entre estos dos lo que mueve todo el tinglado.
Lucy Thackeray como Myrtle en Brief Encounter. Foto: Steve Tanner
En cuanto a los grandes amantes románticos, la señora Laura Jesson y el también casado y potencialmente adúltero doctor Alec Harvey, Isabel Pollen la interpreta con la gélida compostura de clase media de una Charlotte Rampling, refrenando el atractivo sexual y envolviéndolo en toda la respetabilidad que puede ofrecer la vida en los condados, mientras que Jim Sturgeon convierte al no tan buen doctor en alguien con bastante menos oscuridad de la que quizá pide el papel: cuando sabemos que se marcha a Sudáfrica, casi respiramos aliviados y esperamos que allí se suelte un poco y deje de ser tan estirado. De no haber sido por el enorme encanto y carisma personal de Trevor Howard en ese papel en la película, ¿habría llegado tan lejos? Frente a él, Celia Johnson reavivó con justicia la figura paródica de ‘Dame Celia Molestrangler’ de ‘Round The Horne’ con otra de sus legendarias encarnaciones de esos paradigmas de mujer inglesa elegante, impecablemente arreglada, que nunca llegaban ni a sudar, y mucho menos a expresar sensaciones carnales de mayor calado. (¡Dios nos libre!) La comedia aquí está en que se trata de una infidelidad ‘intentada’ por una pareja que probablemente no tiene arrestos para consumarla. Eso hace gracia, sí, pero de un modo agridulce: material Coward en estado puro. No es casualidad que se encajen aquí a la fuerza ‘Mad About The Boy’ y un buen número de canciones tardías de ‘Sail Away’: son la voz urbana, ingeniosa y sofisticada que se le niega constantemente a la pareja, tan dramática, de palomas provincianas desaliñadas, cuyo amago de amor ilícito vemos sin llegar nunca a despegar durante 90 largos minutos.
Katrina Kleve, Lucy Thackeray y Beverly Rudd en Brief Encounter. Foto: Steve Tanner
Sus agonías reciben, por supuesto, potencia operística gracias a ‘Rach 2’. Rice, con gran inteligencia, hace que el coro asuma la ‘parte’ esencial de la orquesta, y sacan un estupendo toque de vocalise a lo Rachmaninov cuando hay que elevar la temperatura emocional: como recurso funciona estupendamente, evocando con gusto la pasión británica por cantar en coros, por ‘sumarse’, encajar y conformarse. El coro es una presencia magnífica en este montaje. Pero lo que más impresiona no es tanto su expresión ‘evidente’ como los mensajes inefables y ocultos que anidan en ese temazo apabullante de Sergei: cantan una música que habla de recuperación mental y creativa tras la depresión y la parálisis artísticas, justo las que siguieron al fracaso del estreno de la radical Sinfonía n.º 1 de Rachmaninov. Tras someterse a la entonces más de moda de las diversiones de las clases medias-altas, el psicoanálisis, el compositor se relanzó con un concierto para piano cálido y deslumbrante (y no demasiado difícil de tocar). El resto, como se suele decir, es historia de ‘Music for Pleasure’. Desde entonces nunca ha salido del repertorio. Éxito, fama y respetabilidad logrados a base de arrojar por la borda su auténtica audacia y originalidad.
Dean Nolan como Fred, Isabel Pollen como Laura en Brief Encounter. Foto: Steve Tanner
Y en eso es en lo que podemos fijarnos cuando nos irrita el torpe ir con pies de plomo de los protagonistas, abatidos y vacilantes. Es esa música la que siempre nos recuerda lo reconfortante y tranquilizadora que puede ser la vida, con tal de no dar rienda suelta al apetito por el riesgo y jugar sobre seguro, según las reglas. Y esto, viene a sugerir Rice, es tan cierto para los protagonistas como para el resto de su compañía: para la apocada Beryl de Beverley Rudd (un nombre que Thackeray pronuncia con tres sílabas preciosas, en otro de sus magistrales toques cómicos) en el café, y también en los demás personajes que interpreta, Hermione y Dolly Messiter; lo es para el vacuo Fred Jesson de Dean Nolan, y su exuberante Albert Godby y el calculador y rastrero Stephen Lynn; y para los sueños y ambiciones de Katrina Kleve, Peter Dukes, Seamus Carey y Pat Moran como un conjunto empleado con gran destreza, completando los papeles menores restantes y dando profundidad y sustancia a la imagen de la Gran Bretaña de los años 30 que aquí se exhibe. Es la universalidad de esta historia, la historia del hombre corriente, lo que hace que nos importe. Es lo comunes que resultan los compromisos y sacrificios lo que les da su importancia.
Lucy Thackeray como Myrtle, Isabel Pollen como Laura, Jim Sturgeon como Alec en Brief Encounter. Foto: Steve Tanner
Qué habría pensado el propio Coward de esta reimaginación extrañamente maravillosa de su historia de emociones burguesas al límite, quién sabe. Y quién sabe qué habría opinado de que Rice convirtiera a su protagonista en Ann Todd en ‘The Seventh Veil’, mientras se transforma en la gran pianista de concierto en el corazón de esa música conmovedora a la que algunas olas rompientes de Deborah Kerr aportan su espumoso acompañamiento. No estoy seguro de que eso me convenciera del todo. Pero, ¿a quién le importa? Es una fantasía encantadora, muy de novela romántica tipo Mills & Boon. Desde luego agradará al público mientras se asienta para otra larga temporada, llevándonos hasta diciembre de este año. Muy encantadora.
COMPRA YA ENTRADAS PARA BRIEF ENCOUNTER
Recibe lo mejor del teatro británico directamente en tu bandeja de entrada
Sé el primero en conseguir las mejores entradas, ofertas exclusivas y las últimas noticias del West End.
Puedes darte de baja en cualquier momento. Política de privacidad