Desde 1999

Noticias y reseñas de confianza

26

años

lo mejor del teatro británico

Entradas oficiales

Elige tus asientos

Desde 1999

Noticias y reseñas de confianza

26

años

lo mejor del teatro británico

Entradas oficiales

Elige tus asientos

  • Desde 1999

    Noticias y Reseñas Confiables

  • 26

    años

    lo mejor del teatro británico

  • Entradas oficiales

  • Elige tus asientos

NOTICIAS

RESEÑA: H R Haitch, Union Theatre ✭✭✭✭

Publicado en

Por

julianeaves

Share

Julian Eaves reseña H R Haitch - A Right Royal Musical Comedy en el Union Theatre.

Andrea Miller, Emily Jane-Kerr, Christian James, Tori-Allen Martin, Prince Plockey y Christopher Lyne en H R Haitch. Foto: Nick Rutter H R Haitch Union Theatre,

14 de mayo de 2018

4 estrellas

Reservar ahora

Una versión deliciosamente divertida del clásico relato de ‘Pigmalión’ se sirve este verano —y de cara a una inminente boda real— en esta alocada comedia sobre una chica de Essex que trabaja en un pub y acaba casándose con el heredero al trono.  Vista por primera vez —por unos pocos privilegiados— en una memorable presentación en forma de workshop en la Actors’ Church allá por 2015, ahora nos llega ampliamente desarrollada y más madura, fruto de la colaboración entre Iris Theatre (los productores originales) y Shrapnel Theatre. Maz Evans firma el libreto y las letras, repletos de una embriagadora mezcla de inteligente sátira política y un intercambio de pullas de lo más callejero, mientras Luke Bateman completa la partitura con números de conjunto luminosos, baladas sentimentales que encogen el corazón y algún que otro pastiche al estilo de ‘Crown Imperial’. La dirección musical corre a cargo de Oli George Rew, apostado al piano del pub, justo en medio de la espléndida recreación de una taberna de Barking (en la planta baja) diseñada por Justin Williams y Jonny Rust, con un nivel elevado que representa el ‘palacio’ y una bonita escalera que sube y baja entre los dos niveles (sociales). Ben Jacobs ilumina la escena con una sencillez eficaz, y Maddy Ross-Masson viste a la compañía con un vestuario agradablemente adecuado, combinando lo majestuoso con lo estridente.

Tori-Allen Martin y Christian James en H R Haitch. Foto: Nick Rutter

Increíblemente, un reparto de solo seis intérpretes saca adelante toda la historia, encabezado por la exuberante interpretación central de Tori Allen-Martin como Chelsea Taylor, la hija del dueño del pub (viudo) que se ha enamorado del príncipe, que trabaja de incógnito como camarero tras la barra: el vivaz y simpático Bertie de Christian James (alias, el príncipe Albert).  Aquí se emplea toda una tanda de nombres reales ‘nuevos/viejos’, con la princesa Victoria (una magníficamente terrorífica Emily Jane Kerr) como la mandona hermana de Bertie (quejándose de que es solo la ‘suplente del heredero’), el príncipe Richard (el superbamente versátil Christopher Lyne) como su padre (viudo) —sí, también interpreta al padre de Chelsea—, y la reina Mary (la monarca de lengua afilada y malhablada, abuela de Bert y Vic, y además doble abuela Vera para nuestra Chels).  ¿Me sigues?  En el guion, muy bien hilado, de Evans, todo queda terriblemente claro y resulta fácil de seguir.  Ah, y con la incorporación del chusquero de Essex Vernon / primer ministro Nathan (el enormemente encantador Prince Plockey).  Son ellos a quienes mejor llegamos a conocer.

Prince Plockey y Andrea Miller en H R Haitch. Foto: Nick Rutter

También hay un buen número de inserciones en una pantalla de televisión panorámica (¡hay cosas que unen a la nación!) con otros actores interpretando a diversas figuras públicas en las noticias, o dándonos las noticias.  Es un espectáculo que lleva muy dentro el circo mediático de la celebridad —incluida la de título nobiliario—.  Aunque los autores han optado por situar la acción siete años atrás, en 2011.  Están convencidos de la sensatez de esta decisión; sin embargo, no puedo evitar sentir que pocas cosas envejecen tanto como la sátira política.  El humor funciona mágicamente sobre nosotros como si estuviera ocurriendo ahora mismo.  Puede que para los autores sea relevante explorar exactamente qué le importaba —o no— a la gente hace siete largos años, pero me pregunto si el público se dejará envolver por ello tanto como ellos.

El reparto de H R Haitch. Foto: Nick Rutter

Mientras tanto, sobre el escenario, el director artístico de Iris, Daniel Winder, mantiene el ritmo ágil, con algunos movimientos enérgicos pero sin complicaciones de la coreógrafa Lily Howkins, que nunca rompe el hechizo de dónde se supone que estamos, ni de quiénes son en realidad estos personajes más grandes que la vida.  El respeto por el ‘realismo’ dentro de la disparatada farsa de la trama juega totalmente a favor de los intérpretes, que consiguen mantenernos de su lado y acompañándoles en sus bromas, a veces asombrosamente atrevidas.  Por ejemplo, el lenguaje puede ser alucinantemente soez, pero la veracidad de la interpretación —mantenida de forma impecable— hace que escuches con atención; y lo que oirás no serán obscenidades, sino un catálogo de travesuras de hipnótica virtuosidad lingüística. Es una auténtica delicia, y las carcajadas que provoca, las risotadas de placer malicioso, justifican con creces su presencia.  Esto es especialmente cierto en el primer acto, que está escrito con precisión y construido con astucia, centrado en el ingenioso engranaje del cuento de hadas (contemporáneo).  La segunda parte está menos rigurosamente ensamblada, con un par de bajones de ritmo de los que quizá podríamos prescindir: los autores tienen especial cariño a una canción navideña insertada sobre una mesa; es larga y está bellamente escrita, pero tal vez nos lleve por una digresión demasiado alejada del impulso enérgico de la acción principal.  También hay un popurrí tipo mash-up de títulos de canciones de otras fuentes para Bertie, y esto parece encajar de manera extraña entre la partitura perfectamente bien escrita que Bateman y Evans han confeccionado.  El público decidirá qué hacer con estos elementos.

Te llevarás de la experiencia la cálida y agradable sensación de saber que tú también —por delegación— te has portado mal y que, como el remate de Tori Allen-Martin, con un timing perfecto, cuando le hacen preguntas embarazosamente impertinentes, del estilo de: ‘¿Eres virgen?’, .... deja una LARGA PAUSA..... mirando a su alrededor todo el tiempo como una inocente alma cándida, antes de responder, con los ojos muy abiertos y una ingenuidad desarmante: ‘¿En qué?’

RESERVA YA PARA H R HAITCH

Comparte esta noticia:

Comparte esta noticia:

Recibe lo mejor del teatro británico directamente en tu bandeja de entrada

Sé el primero en conseguir las mejores entradas, ofertas exclusivas y las últimas noticias del West End.

Puedes darte de baja en cualquier momento. Política de privacidad

SÍGUENOS