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RESEÑA: Hamlet, Leeds Playhouse ✭✭✭✭
Publicado en
7 de marzo de 2019
Por
jonathanhall
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Jonathan Hall reseña la producción de Amy Letman de Hamlet, de William Shakespeare, en el Leeds Playhouse.
Tessa Parr como Hamlet en el Leeds Playhouse. Foto: David Lindsay Hamlet
Leeds Playhouse
Cuatro estrellas
Que Hamlet sea una lectura obligatoria para chicos y chicas de 14 y 15 años siempre me ha resultado un poco extraño; es una obra en la que distintos personajes atraviesan todo un caleidoscopio de emociones complejas — duelo, deseo, venganza, locura, traición—, un abanico que a este cincuentón le cuesta entender sin esforzarse. Si además añadimos un fantasma, un sangriento baño de sangre culminante y ese recurso que rompe la cuarta pared, en el que los actos asesinos se representan ante los propios protagonistas, el resultado es una obra a la vez ferozmente compleja y peligrosamente fácil de hacer mal… y de paso, alejar a los quinceañeros de Shakespeare para siempre. El gran punto fuerte de la propuesta de Amy Letman es su claridad. La obra se ha recortado y depurado, de modo que escena tras escena cae con contundencia, cada una cristalina en su intención, interpretada con una energía que nos impulsa hacia la siguiente etapa del relato. A lo largo de los años he visto —y me he peleado con— más de una versión de Hamlet; esta, con diferencia, ha sido la mejor definida, ofreciéndome una línea clara que recorre toda la historia. Esa claridad también se traduce en dar vida y verdad a las muchísimas frases célebres y citables — algunas de las cuales, lo confieso, no me había dado cuenta de que procedían de esta obra.
Susan Twist (Polonio), Joe Alessi (Claudio) y Dan Parr en Hamlet en el Leeds Playhouse. Foto: David Lindsay
En el centro de esta historia compleja hay un personaje complejo: el propio Hamlet, desgarrado por una ira y una desesperación tan intensas que a menudo lo dejan (o en esta producción, la dejan) literalmente sin aliento ante una situación digna de la telebasura más incendiaria: ¡mi tío asesinó a mi padre y se casó con mi madre! Tessa Parr aborda el papel con energía y entrega; las escenas en las que la locura de la trama shakespeariana afecta a la propia cordura de los personajes se interpretan con una electricidad inquietante y absorbente. El cambio de género aporta una dinámica muy potente en su relación con Ofelia (interpretada por una atribulada Simona Bitmate); la desaprobación y manipulación de Polonio (otro personaje con cambio de género) hacia la relación de ambas adquiere un subtexto homófobo que añade una verdad dolorosa a la locura de Ofelia.
Simona Bitmate (Ofelia) y Tessa Parr (Hamlet) en Hamlet en el Leeds Playhouse. Foto: David Lindsay
Es una obra que no admite rezagados; como ya se ha dicho, cada personaje principal debe recorrer una gama de emociones casi operística; y el reparto interpreta cada papel con brío y verdad. Una de las mejores cosas de esta temporada en el Leeds Playhouse ha sido la creación de una compañía estable de repertorio en formato de conjunto, que nos permite ver y hacer crecer nuestra apreciación del trabajo de intérpretes como Darren Kuppan, Jo Mousely y Dan Parr. En este montaje destaca especialmente Susan Twist como Polonio; tras la altanera intromisión del personaje, me dio pena que su muerte no se viera y ocurriera fuera de escena.
Un diseño de humo y cruces iluminadas, con una tumba turbia visible debajo, de Hayley Grindle, y un subtexto musical amenazante de Alexandra Faye Braithwaite se suman a una atmósfera sombría y cargada de amenaza a lo largo de esta sólida producción, muy recomendable para todos, especialmente para cualquier adolescente que esté estudiando este texto.
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