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RESEÑA: Los esfuerzos de amor perdidos y Mucho ruido y pocas nueces, Haymarket Theatre Royal ✭✭✭✭✭
Publicado en
Por
markludmon
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El reparto de Mucho ruido y pocas nueces. Foto: Manuel Harlan Trabajos de amor perdidos y Mucho ruido y pocas nueces
Theatre Royal Haymarket
Cinco estrellas (para ambos espectáculos)
15 de diciembre de 2016
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Durante mucho tiempo, los escritores han especulado sobre el misterio de la obra “perdida” de Shakespeare, Love's Labour's Won, mencionada de pasada en algunos documentos de la época. En general, los estudiosos sospechan que, en realidad, era un nombre alternativo para su comedia oscura Much Ado About Nothing, con ese título alternativo debido a la popularidad de la anterior Love's Labour's Lost. La Royal Shakespeare Company ha aprovechado esta idea para crear un maridaje perfecto de las dos obras, que comparten una mezcla de comedia desbordante con elementos más sombríos, aunque en distinta medida.
Los escenarios de Navarre, en el norte de España, y Messina, en Sicilia, se han reinterpretado como una casa de campo inglesa, inspirada en Charlecote Park, cerca de Stratford-upon-Avon, con una escenografía excelente diseñada por Simon Higlett. El programa doble gana además resonancia gracias a que vestuario, decorados y música lo sitúan en torno a la Primera Guerra Mundial, con Love's Labour's Lost en el verano de 1914 y Much Ado About Nothing en la Navidad de 1918. Encaja a la perfección con el final sombrío de Love's Labour's Lost y el regreso de los personajes de la guerra en Much Ado About Nothing.
Steven Pacey, Nick Haverson, Chris McCalphy, Peter McGovern y John Arthur en Trabajos de amor perdidos. Foto: Manuel Harlan
A pesar de su final agridulce, Trabajos de amor perdidos es una producción gozosa. El coqueteo verbal entre las cuatro parejas en cortejo es un placer, mientras los solteros —que han jurado evitar a las mujeres durante tres años de estudio— esquivan sus votos para conquistar a la princesa francesa y a sus tres damas. Entre los momentos más destacados está cuando los hombres se disfrazan de rusos bailarines en una divertidísima rutina de coreografía desatada. Los solteros forman un cuarteto muy divertido, encabezado por el excelente Sam Alexander como el rey de Navarra, con Edward Bennett como Berowne, William Belchambers como Longaville y Tunji Kasim como Dumainel. Están a la altura las mujeres: Leah Whitaker como la princesa, Rebecca Collingwood como Katharine, Paige Carter como Maria y Lisa Dillon como Rosaline, cuyo toma y daca con Berowne anticipa su emparejamiento en Mucho ruido y pocas nueces.
La comedia se vuelve aún más desatada con John Hodgkinson como el viajero español Don Armado, que ofrece humor clásico con sus manierismos exagerados y sus ingeniosas malas pronunciaciones, hablando de “arse tits” en lugar de artists y de “men of piss” en vez de peace. Entre frases en latín lanzadas con ostentación, Steven Pacey está especialmente bien como el pedante maestro Holofernes, con más interpretaciones sólidas de Chris McCalphy como el agente Dull y Peter McGovern como el criado Moth. Todos se unen para ofrecer el divertidísimo y caótico número de entretenimiento “Los siete valientes”, adaptado al estilo de una opereta por el compositor Nigel Hess, cuya música realza de forma preciosa la comedia y el drama a lo largo de ambos espectáculos.
Con los hombres marchándose a la guerra al final, Trabajos de amor perdidos cambia a un tono melancólico para el que el único antídoto es Love's Labour's Won. Aunque los personajes son distintos, el reparto y el entorno de Mucho ruido y pocas nueces son los mismos, pero con un ánimo posbélico más despreocupado que anuncia la llegada de los años veinte y la era del jazz.
William Belchambers, Tunji Kasim, Edward Bennett y Sam Alexander en Trabajos de amor perdidos.
Edward Bennett y Lisa Dillon provocan muchas carcajadas en el cortejo lleno de pullas entre Benedick y Beatrice. En una escena especialmente ingeniosa, la comedia física de Bennett, mientras escucha a escondidas detrás del tapiz, evoca el espíritu de Eric Morecambe. Tunji Kasim y Rebecca Collingwood son un Claudio y una Hero sólidos, pero Steven Pacey destaca como Leonato, el padre de Hero, devastador cuando se enfrenta a las acusaciones sobre la virginidad de su hija. Al frente de los aldeanos, el clásico papel cómico del torpe alguacil Dogberry se convierte en un personaje más completo en manos de Nick Haverson, de un modo que —por primera vez para mí— equilibra la comedia más abierta con toques de patetismo. Su interrogatorio a los dos prisioneros en su casa, estrecha y abarrotada, desciende a una bufonada surrealista que recuerda a los Hermanos Marx pero, al final, se percibe su frustración por no poder manejar la situación, no solo por una inquietante dolencia médica.
La música de Nigel Hess vuelve a potenciar el drama, sobre todo con su canción a partir de la letra del poema de Christopher Marlowe “Come Live With Me and Be My Love”, interpretada por Harry Waller como Balthasar al piano al estilo de una balada de Ivor Novello y luego retomada con gran efecto como tema recurrente en la atmosférica música incidental de la obra.
Ambas producciones, estrenadas originalmente en Stratford-upon-Avon en 2014, llegan a Londres vía Manchester Opera House y Chichester Festival Theatre en un estado de forma excelente, dirigidas con inventiva y maestría por Christopher Luscombe. A pesar del final desalentador de Trabajos de amor perdidos y de los problemas en torno a la boda de Claudio y Hero en Mucho ruido y pocas nueces, las dos obras son muy divertidas y enormemente entretenidas, tanto si se disfrutan por separado como —idealmente— si se ven juntas.
En cartel hasta el 18 de marzo
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