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NOTICIAS

RESEÑA: Sibling Revelry, Casino Hippodrome ✭✭✭

Publicado en

Por

danielcolemancooke

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Sibling Revelry

3 estrellas

Hippodrome Casino

8 de julio

La vida va de vivir experiencias nuevas, y puedo decir con total seguridad que nunca antes me habían pedido el DNI al intentar entrar en un teatro. The Matcham Room se esconde dentro del Hippodrome Casino, una cornucopia de juego y exceso cerca de Leicester Square. Este espacio íntimo ha acogido a toda una constelación de estrellas a lo largo de los años, y esta noche le tocaba el turno a las hermanas Callaway y a su espectáculo de cabaré Sibling Revelry.

Las Callaway son auténtica realeza teatral: Liz, colaboradora habitual de Stephen Sondheim, es una veterana de varios montajes de Broadway y cuenta con una nominación a los Tony. Ann ha actuado para Clinton y Gorbachov y ha escrito canciones para grandes nombres, entre ellos Barbra Streisand, Cole Porter y Carole King. Es la primera vez que actúan en Londres en diecisiete años, y parte del público llevaba claramente mucho tiempo esperando su regreso.

Tienen un par de voces formidables, con estilos diferentes que se complementan a la perfección. Liz suena más a intérprete clásica de Broadway, con un rango vocal fantástico y la capacidad de pasar de baladas emotivas a números más animados. Ann tiene una voz potente y con alma, con un registro grave de gran proyección, capaz de dar vida a cualquier canción de musical. A pesar de sus dilatadas carreras, ambas voces están en plena forma y, cuando se dejan llevar, arropadas por una banda de la casa arrolladora, es imposible no contagiarse de la diversión.

El repertorio fue una mezcla interesante de canciones de musical cargadas de emoción, temas de big band para ganarse al público y dúos con un aire folk. Hubo también un pastiche brillante al estilo de Forbidden Broadway sobre Sondheim, titulado ‘Another Hundred Lyrics’, en el que Liz se burló de lo difícil que es lidiar con las letras y modulaciones, famosamente endiabladas, del compositor. El espectáculo se cerró con un popurrí inspirado, que incorporaba elementos de varios musicales, entre ellos Wicked, Chess y Chicago.

Por sacrílego que suene, lo de la “hermandad” como gag acabó resultando un poco repetitivo; las dos voces son tan poderosas que lo que apetece es escucharlas cantar a pleno pulmón tantos clásicos como sea humanamente posible, más que dúos calentitos sobre el amor y la sororidad. De hecho, preferí las canciones en solitario, repartidas con acierto entre las hermanas: cada una pudo lucirse y centrarse en el material que tenía entre manos.

Liz tiene una voz sobrecogedora y melódica; su doble golpe con Meadowlark, de Company, y My Heart Is So Full of You dejó claro por qué estuvo nominada a los Tony. Ann dominó por completo sus números en solitario, y su momento más potente fue una versión de Don’t Rain on My Parade de la que su amiga Barbra Streisand se habría sentido orgullosa.

Las hermanas tienen una gran presencia escénica y una química estupenda con el público. Supieron reírse de sí mismas y estar ocurrentes cuando tocaba, pero también mostraron un amor y un respeto mutuos muy evidentes. El tono mejoró mucho cuando empezaron a hablar (y cantar) sobre sus respectivos recorridos profesionales, en lugar de insistir en los chistes sobre la hermandad que se fueron colando durante buena parte de la primera mitad.

Aun así, parte del set habría agradecido un poco de “traducción” para el público británico: hubo algunas referencias que no acabaron de encajar. Un buen ejemplo es cuando interpretaron la sintonía que Ann compuso para la sitcom estadounidense The Nanny; pese a mis pocos años, estoy seguro de que no fui el único que no la conocía, y quizá habría venido bien algo de contexto.

Sibling Revelry no es nada revolucionario ni pretende serlo. Pero si buscas interpretaciones de primer nivel a cargo de veteranas de Broadway, con las Callaway no fallas: el verdadero dúo de hermanas.

Sibling Revelry se presenta en el Hippodrome Casino hasta el 11 de julio de 2015

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