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RESEÑA: La Dimensión Desconocida, Teatro Ambassadors de Londres ✭✭✭✭

Publicado en

Por

markludmon

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Mark Ludmon reseña el traslado al West End de la producción de The Twilight Zone del Almeida Theatre, ahora en cartel en el Ambassadors Theatre de Londres.

El reparto de The Twilight Zone. Foto: Johan Persson The Twilight Zone

Ambassadors Theatre, Londres

Cuatro estrellas

Reservar entradas para The Twilight Zone Antes de que existieran Black Mirror y Netflix, estaba The Twilight Zone. Esta innovadora serie de televisión de dramas autoconclusivos, creada por Rod Serling y emitida en la cadena CBS en Estados Unidos entre 1959 y 1964, inspiró innumerables series y películas de ciencia ficción y terror (y, gracias a las reposiciones habituales en la televisión británica, marcó mi infancia). Con sus historias de alienígenas, dimensiones paralelas y fuerzas hostiles y misteriosas bajo el barniz de la vida suburbana de clase media, conectó con las ansiedades de la sociedad estadounidense —y, en cierta medida, también británica— de la época. Todo ello se explora con ingenio en la adaptación de la dramaturga estadounidense Anne Washburn, que reúne varios episodios en un atractivo espectáculo teatral titulado The Twilight Show, presentado en el Almeida Theatre durante la Navidad de 2017 y que ahora se traslada al West End con un reparto mayoritariamente nuevo.

El reparto de The Twilight Zone. Foto: Johan Persson

Entreteje historias escritas por Serling junto a otras de los guionistas Charles Beaumont y Richard Matheson, creando una antología fragmentaria y pesadillesca que subraya las tensiones sociales que alimentaron la serie original, pero que también siguen inquietándonos hoy. Como comenta un personaje sobre su propia situación, el espectáculo es como un rompecabezas en el que las piezas van encajando lentamente hasta formar una imagen. En el centro de esta visión está el miedo a “lo otro”, al alienígena que se esconde a plena vista, revelado de forma especialmente clara en la libre adaptación que Washburn hace del propio episodio de Serling de 1961, The Shelter. Anticipándose a películas y series más recientes como The Walking Dead, muestra cómo una comunidad suburbana muy unida estalla rápidamente en disensión y violencia ante la amenaza de un ataque con misiles. Ampliando el guion original, la versión teatral hace que los personajes cuestionen la idoneidad de los demás para refugiarse en un búnker según lo estadounidenses que sean en términos de raza y origen.

Neil Haigh y Lauren O'Neil en The Twilight Zone. Foto: Matt Crockett

Con recursos escénicos e ilusión, el director Richard Jones captura la tensión absorbente de las historias, apoyado por el sonido inquietante de Sarah Angliss y Christopher Shutt y un diseño de iluminación perturbador de Mimi Jordan Sherin y DM Wood. Al mismo tiempo, satiriza con efecto cómico algunos de los elementos más melodramáticos de los episodios, así como las aleccionadoras voces en off narrativas de Serling. Con una paleta de negros, blancos y grises que remite a la era previa al color en televisión, la escenografía de Paul Steinberg se inspira en la imaginería del título: cielos oscuros estrellados, ojos gigantes, vórtices arremolinados, relojes y, sobre todo, una puerta blanca flotando en el espacio. Muchos de estos motivos aparecen pegados en paneles circulares que el reparto hace girar por el escenario: otro toque juguetón que bien podría desconcertar a quien no conozca la serie. Se complementa con el vestuario monocromo de Nicky Gillibrand, que toma como referencia la moda de comienzos de los sesenta y las predicciones futuristas de la época sobre cómo vestiríamos más de 50 años después. El tono —a medio camino entre el thriller y la comedia— lo clava un excelente reparto de conjunto, todos interpretando una variedad de papeles.

Dyfan Dwyfor, Oliver Alvin Wilson y Aisha Bailey en The Twilight Zone. Foto: Matt Crockett

Tras inspirarse en Los Simpson para su obra apocalíptica Mr Burns, The Twilight Zone confirma la fascinación de Washburn por la iconografía de la cultura pop. Al tiempo que subraya los miedos dramatizados por la serie, no solo saca a la luz parte de su humor involuntario, sino que, en la selección de historias, intenta extraer cómo el poder del amor puede llevar luz a las sombras. Pero, con alienígenas misteriosos, un siniestro muñeco de ventrílocuo, peligrosos portales interdimensionales y otras amenazas, al final son las visiones oscuras las que dominan y deleitan.

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