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RESEÑA: El Zoo de Cristal, Teatro Duke Of York ✭✭✭✭✭
Publicado en
Por
douglasmayo
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Cherry Jones como Amanda y Kate O'Flynn como Laura. El zoo de cristal
Duke of York's Theatre
10 de febrero de 2017
5 estrellas
Como a muchos, me tocó estudiar El zoo de cristal de Tennessee Williams en el colegio, hace ya más de treinta años. Me encantó la obra, pero hasta esta noche no había visto ninguna puesta en escena… y vaya si mereció la espera.
Más que semi-autobiográfica, es una obra de recuerdos exquisitamente detallada; pero, ¿son los recuerdos hechos, o simplemente una versión de la verdad que nos reconforta? Escrita desde el punto de vista del narrador Tom Wingfield, es una pieza habitada por algunos de los personajes mejor trazados. Amanda Wingfield, una belleza sureña ya apagada, abandonada por su marido, dedica ahora su vida a asegurar la felicidad de sus hijos. Es entregada, pero hay en ella una urgencia: el miedo a que su hija se quede completamente desprovista de herramientas para afrontar la vida cuando ella falte. Laura Wingfield, socialmente torpe y con una ligera cojera fruto de un episodio infantil de pleurosis, encuentra su única alegría en una colección de viejas grabaciones de Victrola y en sus figuritas de cristal (aquí representadas por un único unicornio). Tom Wingfield, el hermano e hijo, va quedando poco a poco asfixiado y cargado por su madre. Sueña con escribir, pero está condenado a trabajar en un almacén; sus escapadas nocturnas al “cine” insinúan algo más. Y Jim O'Connor, compañero de trabajo de Tom y antiguo amor platónico de Laura en el instituto. Para Jim, los años posteriores al instituto no han sido precisamente benévolos.
Cherry Jones y Kate O'Flynn.
Cherry Jones compone una Amanda espléndida. En las notas del programa se menciona que dudó antes de aceptar el papel, pero menos mal que lo hizo. Habita el personaje de la matriarca venida a menos con una precisión admirable. Domina la escena; y su transformación en anfitriona sureña para la llegada del pretendiente —y, sobre todo, cómo acapara la conversación con Jim— es algo digno de ver, temiendo lo que él pueda decir si se le deja hablar. Al leer el texto hace tantos años, no habría podido imaginar una Amanda mejor. No es una víctima: es resoluta, una fuerza de la naturaleza y una trabajadora incansable. Nada le resulta tan fácil como podría haber sido, pero tira hacia delante.
Michael Esper, Cherry Jones y Brian J Smith.
Michael Esper, como Tom, es un narrador magnífico: uno es muy consciente de que quizá las cosas no fueron exactamente como se cuentan y de que, por momentos, no cabe duda de que Tom se presenta a sí mismo como intachable. Tal vez está más cerca de su verdad cuando relata a su hermana sus salidas nocturnas, y hay un breve instante que insinúa su atracción por los hombres, en una pequeña escena en el balcón con Jim. El lenguaje corporal de ambos es tan sutil que apenas deja dudas de que aquí hay algo que no encaja, pero la memoria es muy dada a pasar por alto estas cosas.
Kate O'Flynn en El zoo de cristal.
Como Laura, Kate O'Flynn aparece aislada, frágil y torpe. Su presencia, sus cadencias al hablar y su fisicidad no dejan lugar a dudas de que su futuro se antoja sombrío. Solo cobra vida durante un brevísimo momento en presencia de Jim, y enseguida vuelve a su estado inseguro y desmañado. Los instantes posteriores a un beso que le cambia la vida la muestran como si la hubiera atravesado el cuerno de su unicornio de cristal: devastación silenciosa.
Brian J Smith interpreta al “gentleman caller”, Jim. Rozando lo grandilocuente, también parece cargado de un dolor oculto. A través de sutiles pistas —su mantra de superación personal— se sugiere que su fachada pública encubre infelicidad. Su escena con Laura está bellamente interpretada: cercana, persuasiva y, aun así, con un golpe final devastador.
Brian J Smith
Cada uno de estos personajes está tejido con delicadeza en este tapiz familiar de St Louis. Rico, vibrante, triste, no decae en ningún momento: es absorbente, inquietante y melancólico. Bob Crowley sitúa a esta familia flotando dentro de una burbuja de memoria: un vacío negro donde los personajes aparecen casi por arte de magia, pero habitan un espacio en el que cada gesto se refleja en un foso de negrura brillante, como un lodo aceitoso. Las dos estancias de existencia de esta familia adquieren un tinte sepia, antiguo, gracias a la magnífica iluminación de Natasha Katz. Los únicos destellos de color y luz llegan cuando el unicornio de cristal atrapa el brillo, y con la luz del salón de baile que se adivina desde el pequeño rellano.
Michael Esper, Cherry Jones, Kate O'Flynn y Brian J Smith
El director John Tiffany y el director de movimiento Steven Hoggett utilizan el texto y la fisicidad del elenco para otorgar a esta producción una cualidad etérea. Elegante, sencilla y hermosa, es un auténtico placer contemplarla… y aún me persigue.
Las dos horas que dura la obra se pasan con la fugacidad de un recuerdo, y salí del teatro recordando cuánto me había gustado siempre este texto y pensando en la suerte que tuve de ver una producción tan sobresaliente. Estoy escribiendo esta reseña habiendo decidido ya que una segunda —y quizá una tercera— visita es, sin duda, obligatoria.
3 de junio de 2022 - Última hora: Acaba de estrenarse en el Duke of York's de Londres una nueva producción de El zoo de cristal, protagonizada por Amy Adams. Más información.
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