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RESEÑA: ¿No Pagan? ¡No Pagamos!, Teatro Mercury de Colchester ✭✭✭
Publicado en
25 de marzo de 2023
Por
pauldavies
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Paul T. Davies reseña They Don’t Pay? We Won’t Pay!, una actualización contemporánea de la farsa de Dario Fo y Franca Rame.
Tesni, Marc Pickering y Laura Doddington. Foto: Pamela Raith They Don’t Pay? We Won’t Pay! Mercury Theatre, Colchester.
23 de marzo de 2023
3 estrellas
Hace falta un teatro valiente para programar una comedia sobre una crisis del coste de la vida en plena crisis real del coste de la vida. Basada en Can’t Pay? Won’t Pay!, de Dario Fo y Franca Rame, la farsa política italiana recibe una puesta al día contemporánea de la mano de la adaptadora Deborah McAndrew. Negándose a pagar los precios inflados en la tienda del barrio, las esposas (en esta obra los roles y el género están muy marcados) se llevan toda la comida y los productos básicos e intentan ocultar el botín tanto a sus maridos como a la policía. La destreza de la compañía se hace evidente en el ritmo vertiginoso y el tono farsesco del montaje, pero el riesgo es que un espectáculo así no llegue a quienes deberían escuchar su mensaje, y acabe predicando a los ya convencidos. Y vaya si esta obra predica. Bloques de retórica sobre nuestros dirigentes actuales y el estado del país conviven con incomodidad junto a chistes para llevarse la mano a la cara, guiños pantomímicos al público y una persecución por el escenario interminable —y cuando digo interminable, es interminable—.
Jack Shalloo, Marc Pickering y Joseph Alessi. Foto: Pamela Raith
El reparto saca adelante personajes bidimensionales, y hay muchas secuencias excelentes (aunque la mayoría están en la segunda mitad; la primera se hace bastante pesada). La gran estrella es Marc Pickering, que cambia de un personaje a otro con enorme gracia, dando pie a magníficos momentos de metateatro, especialmente cuando sale del personaje y regaña al reparto por no comprender las exigencias que la multiplicidad de papeles le está imponiendo. Sin él, el montaje se quedaría aún más corto: es un placer verlo. Joseph Alessi ofrece una buena interpretación como Jack, el único ciudadano respetuoso con la ley, y Laura Doddington, como su esposa Anthea, impulsa la acción con solvencia. Jack Shalloo y Tensi Kujore hacen lo que pueden con los vecinos más jóvenes y menos espabilados, pero los estereotipos pesan demasiado; no me lo terminé de creer.
Joseph Alessi y Jack Shalloo. Foto: Pamela Raith
El director Ryan McBryde juega con sus puntos fuertes, y hay muchos recursos ya familiares para el público habitual del Mercury (carreras a cámara lenta entre bruma, ruptura de la cuarta pared, un gran trabajo físico), pero a estas alturas esas herramientas hacen que la producción se sienta más bien segura. Como sátira política, le falta mordiente. Para mí esto queda claro en el final, cuando una secuencia bastante inquietante —en la que los personajes sienten que están desapareciendo y que no se les escucha— podría haber enviado al público a casa con materia para pensar. Sin embargo, esto se desactiva de inmediato con una canción final, con el coro comunitario, que intenta animarnos a sentirnos bien con la protesta. Un auténtico «huevo de cura»: una propuesta para amantes de la farsa. Quienes busquen más ataque quizá salgan con sensación de decepción.
Hasta el 31 de marzo.
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